La obesidad y el sobrepeso se han consolidado como uno de los principales problemas de salud pública en Panamá, con impactos directos en la calidad de vida de la población y en el sistema sanitario. El Ministerio de Salud (MINSA) alerta sobre el aumento sostenido de casos, no solo en adultos, sino también en adolescentes y niños.
De acuerdo con la especialista, el cálculo del IMC se realiza a partir de la relación peso-estatura, un procedimiento básico que se aplica en consultas médicas y nutricionales. Este indicador no define un peso ideal único, sino un rango saludable en el que la persona puede fluctuar sin comprometer su bienestar.
López advirtió que, al superar el umbral de obesidad, se incrementa la probabilidad de desarrollar enfermedades no transmisibles como diabetes, hipertensión arterial, afecciones cardiovasculares, renales y respiratorias.
Cifras nacionales y causas del problema
Según datos nacionales recientes, cerca del 72% de los adultos en Panamá presentan exceso de peso: aproximadamente el 35% con obesidad y otro 35% con sobrepeso. Esto significa que seis de cada diez panameños adultos enfrentan algún grado de esta condición, una cifra que las autoridades califican como alarmante.
La situación resulta aún más preocupante al analizar a la población infantil y adolescente. Datos de la Encuesta de Factores de Protección y de Riesgo Asociados a Enfermedades No Transmisibles (EFPA 2019) revelan que uno de cada diez niños presenta obesidad, mientras que en adolescentes la proporción asciende a casi dos de cada diez, evidenciando una tendencia ascendente desde edades tempranas.
Entre las principales causas, la especialista señaló el mayor acceso a alimentos ultraprocesados, bebidas azucaradas y productos con altos contenidos de sodio, grasas y azúcares. Estos componentes, conocidos como nutrientes críticos, están directamente vinculados al desarrollo de obesidad y enfermedades crónicas, lo que refuerza la importancia del etiquetado nutricional y de entornos alimentarios más saludables.
Alimentación, prevención y guías nutricionales
En cuanto a los hábitos alimentarios, López aclaró que los carbohidratos no deben eliminarse por completo, ya que forman parte del patrón alimentario del país y son una fuente importante de energía. Sin embargo, recomendó controlar las porciones y priorizar el consumo de vegetales, reduciendo cantidades excesivas de arroz, pastas y otros alimentos similares.
La nutricionista destacó que la obesidad sigue siendo más prevalente en adultos, pero el incremento en adolescentes confirma que el problema se está trasladando a generaciones más jóvenes. Esto obliga a reforzar las estrategias preventivas desde edades tempranas, tanto en el hogar como en los centros educativos.
Informó que el MINSA trabaja en la actualización de las guías alimentarias para Panamá, en coordinación con el Ministerio de Desarrollo Agropecuario. Estas guías pondrán mayor énfasis en la reducción del consumo de ultraprocesados, el manejo adecuado del etiquetado nutricional y la promoción de ambientes alimentarios más sanos, mientras que el uso de medicamentos para la obesidad seguirá siendo una decisión estrictamente médica, basada en criterios clínicos específicos.




