La discusión sobre una nueva Constitución y las reformas al sistema electoral vuelve al centro del debate nacional. Para el abogado y especialista en derecho constitucional Marco Austin, Panamá requiere revisar su estructura institucional con una mayor participación ciudadana y no limitar los cambios a los intereses de los partidos políticos.
A su juicio, una nueva Constitución debe responder a las necesidades actuales del país y establecer mecanismos que permitan un mayor control ciudadano sobre quienes ejercen el poder.
Reformas electorales antes de una Constituyente
Sobre la posibilidad de modificar el Código Electoral mientras se plantea una Constituyente, Austin cuestionó el orden del proceso y consideró necesario definir primero el rumbo constitucional del país.
Explicó que una Asamblea Constituyente implica cambios en la estructura del Estado y no debe confundirse con simples reformas a la Constitución vigente.
Participación ciudadana, la clave del proceso
El abogado destacó que uno de los principales retos es garantizar que una eventual Constituyente no sea controlada por partidos políticos o grupos de poder.
Según Austin, la sociedad civil, la academia y otros sectores deben tener una participación real en la construcción de un nuevo modelo constitucional.
Más controles para evitar abusos de poder
Austin también abordó la necesidad de fortalecer los mecanismos de fiscalización sobre funcionarios públicos y mejorar los controles institucionales. Indicó que Panamá enfrenta debilidades en la aplicación de sanciones cuando autoridades incumplen decisiones judiciales o normas constitucionales.
Un nuevo modelo para el desarrollo del país
Entre los cambios que considera necesarios mencionó una mayor autonomía municipal, mejores herramientas de participación ciudadana y una estructura estatal más acorde con los desafíos actuales.
Para Austin, el debate constitucional debe enfocarse en construir instituciones más fuertes y evitar que cualquier reforma termine beneficiando únicamente a grupos políticos. “Una nueva Constitución debe ser un proyecto de país, no un proyecto de poder”, concluyó.




