NACIONALES Nacionales -  17 de agosto de 2026 - 08:54

Educación en Panamá: las cifras que ponen a prueba al nuevo ministro

Nivia Castrellón advierte que el reto en la educación no es sumar programas, sino cerrar brechas y medir si la inversión realmente mejora los aprendizajes.

María José Jiménez
Por María José Jiménez
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La llegada de un nuevo ministro de Educación vuelve a poner sobre la mesa una pregunta clave: ¿qué debe cambiar realmente en el sistema educativo panameño? Para la especialista Nidia Rossana Castrellón, el país ya no tiene margen para seguir experimentando sin medir resultados.

Uno de los principales desafíos está en la primera infancia. Castrellón señaló que de unos 250 mil niños de 0 a 3 años, actualmente solo alrededor de 15 mil reciben atención, una cobertura que considera insuficiente para una etapa determinante en el desarrollo.

La brecha también se refleja en el territorio. Según datos recientes del Banco Mundial, más del 90% de los niños en la comarca Ngäbe-Buglé vive en pobreza, mientras que a nivel nacional alrededor de uno de cada tres niños se encuentra en pobreza.

No basta con poner computadoras

Castrellón cuestionó que se prioricen herramientas tecnológicas cuando todavía existen escuelas sin condiciones básicas. Su planteamiento es directo: agua potable, electricidad, saneamiento, conectividad, infraestructura y docentes deben estar garantizados antes de medir el éxito de una política tecnológica.

Además, llamó a evaluar el impacto real de las inversiones. Aseguró que un estudio denominado El espejismo tecnológico no pudo demostrar que las estrategias de tecnología implementadas desde el gobierno de Martín Torrijos hasta la actualidad hayan tenido una incidencia comprobable en los aprendizajes.

17 acuerdos y los mismos problemas

Otro dato que destacó es que desde 1995 se han alcanzado 17 acuerdos nacionales sobre educación, muchos de los cuales coinciden en prioridades como descentralizar el sistema, mejorar la equidad, fortalecer la calidad y profesionalizar la carrera docente.

Para Castrellón, el nuevo ministro debería aprovechar este acumulado y establecer metas concretas, indicadores públicos y fechas de cumplimiento, especialmente en infraestructura y acceso educativo.

El desafío, dijo, no es simplemente cuánto dinero se gasta, sino qué resultados produce cada dólar invertido.

Y el costo de no resolver estas brechas trasciende las aulas: la especialista advirtió que Panamá tiene alrededor de un cuarto de millón de jóvenes que ni estudian ni trabajan, lo que representa una pérdida de talento y mayores presiones futuras para la economía, la seguridad y los programas sociales.