La Discapacidad, junto a la Salud y el Empleo, se consolida como uno de los principales retos sociales del país tras los resultados de la más reciente Encuesta Nacional de Discapacidad. Las cifras muestran un crecimiento de esta población y evidencian brechas estructurales que afectan no solo a las personas con discapacidad, sino también a sus familias.
MarieJane Waugh,directora de políticas sectoriales de Senadis, explicó que estas cifras superan las registradas en la primera medición, lo que confirma una tendencia al alza. “No es un tema de algunos, es un tema de todos”, subrayó, al destacar que el impacto social se multiplica cuando se considera el entorno familiar.
Salud: prevención y diagnóstico oportuno
La salud es una de las áreas más afectadas. La encuesta evidencia que muchos diagnósticos se realizan tardíamente, incluso a los cinco años de edad, cuando una detección temprana permitiría mejores procesos de rehabilitación. Waugh insistió en la necesidad de invertir en tamizaje y diagnósticos desde el embarazo o los primeros años de vida, como parte de políticas públicas preventivas.
Asimismo, los datos muestran que a partir de los 50 años aumenta significativamente la probabilidad de adquirir una discapacidad, asociada a enfermedades crónicas como diabetes, hipertensión, cáncer y VIH. Este escenario obliga a fortalecer estrategias de prevención dirigidas al adulto mayor y a mejorar el acceso oportuno a los servicios de salud.
Educación, pobreza y desigualdad territorial
Otro hallazgo relevante es la alta deserción educativa de personas con discapacidad, especialmente en secundaria y educación superior. La falta de continuidad académica limita el acceso a mejores oportunidades laborales y profundiza los niveles de pobreza. Regiones como Guna Yala y Ngäbe-Buglé presentan prevalencias por encima del promedio nacional, lo que refleja desigualdades territoriales.
“La pobreza está estrechamente vinculada a la discapacidad”, advirtió, al señalar que una persona con ingresos promedio puede caer rápidamente en vulnerabilidad económica tras adquirir una discapacidad, debido a los costos de tratamiento y cuidado.
Empleo e inclusión laboral
En materia de empleo, la encuesta revela que la mayoría de las personas con discapacidad se desempeñan en la informalidad, con ingresos mensuales inferiores a 300 dólares y sin protección social. Desde el sector privado, se insiste en que la inclusión laboral es clave para revertir esta realidad.
Se destacó que modalidades como el teletrabajo pueden representar una alternativa para derribar obstáculos, permitir la generación de ingresos desde el hogar y favorecer una mayor inclusión laboral.
Un desafío nacional que requiere corresponsabilidad
Waugh recalcó que la discapacidad no es un asunto aislado, sino un desafío que involucra a toda la sociedad. Resaltó la importancia de fortalecer políticas públicas, apoyar a los cuidadores, promover el respeto de los derechos humanos y avanzar hacia una cultura de inclusión que permita a las personas con discapacidad acceder a salud, educación y empleo en condiciones de equidad.




