La deuda de las personas naturales en Panamá alcanza aproximadamente $43.6 mil millones, una cifra que, dividida entre unos 2.5 millones de panameños y residentes, representa una deuda promedio de $17,696 por persona. Giovanna Cardellicchio, gerente general de APC Experian, quien explicó que, aunque el monto puede parecer elevado, el nivel de morosidad permite tener una lectura más completa sobre la salud financiera de los hogares.
La vivienda concentra la mayor parte
Las hipotecas representan $22 mil millones de la deuda de las personas naturales, prácticamente la mitad del total.
Le siguen los préstamos personales, con aproximadamente $10 mil millones, mientras que el resto se distribuye entre tarjetas de crédito y préstamos para vehículos.
La morosidad también cambia según el tipo de crédito. Las hipotecas registran alrededor de 4.6%, mientras que los préstamos de automóvil tienen una morosidad de apenas 1.8%.
El principal foco de atención está en las tarjetas de crédito, cuya morosidad se acerca al 9%, el indicador más alto entre las principales carteras.
El problema de “tarjetear”
Cardellicchio advirtió que uno de los principales riesgos está en utilizar la tarjeta de crédito como si fuera una extensión del salario.
“Una tarjeta de crédito es un préstamo”, explicó, al señalar que pagar únicamente el mínimo puede mantener el saldo pendiente y generar nuevos intereses.
APC Experian recomienda que el consumidor procure no utilizar más del 40% del límite disponible de su tarjeta y, cuando sea posible, pagar el saldo completo al corte.
Solo 44% de los panameños ahorra
Otro dato que genera preocupación es el nivel de ahorro.
Según las cifras citadas durante la entrevista, solo 44% de los panameños ahorra algún monto, aunque no necesariamente se trata de un porcentaje fijo de sus ingresos.
La recomendación financiera ideal mencionada por Cardelicchio es destinar 20% del salario al ahorro, aunque reconoció que el nivel de ingresos y los compromisos financieros hacen que esto sea difícil para muchas familias.
Además, entre menor es el ingreso, mayor suele ser la proporción del salario comprometida con obligaciones financieras.
Salud financiera: Panamá obtiene 56.9 de 100
El índice de bienestar financiero de Panamá se ubica en 56.9 puntos sobre 100, un resultado considerado moderado.
Este indicador contempla cuatro dimensiones: control financiero, resiliencia ante emergencias, capacidad para cumplir metas futuras y tranquilidad financiera.
Cardelicchio identificó como principales retos la capacidad de las personas para enfrentar imprevistos y mantener margen para futuras metas. Como referencia, mencionó que Colombia ronda los 60 puntos y Perú los 59, mientras que Chile también registra un resultado superior al de Panamá.
¿Quiénes no califican para un crédito?
Aunque la mayoría de los panameños económicamente activos es considerada sujeta de crédito, se estima que alrededor de 10% no califica para préstamos o financiamiento.
Entre las razones mencionadas están un historial crediticio negativo, una capacidad de endeudamiento comprometida o la falta de estabilidad laboral.
APC: el historial crediticio como carta de presentación
Cardelicchio explicó que APC Experian recibe información de bancos, financieras, cooperativas, comercios, aseguradoras y empresas de telecomunicaciones, entre otros agentes económicos.
Según explicó, aproximadamente 90% de la información reportada es positiva, mientras que cerca de 10% corresponde a incumplimientos de pago. El historial crediticio permite a las entidades evaluar el comportamiento financiero de una persona antes de aprobarle un crédito.
Una deuda también puede afectar la salud mental
La gerente general de APC Experian destacó que el sobreendeudamiento no solo tiene consecuencias económicas.
La presión de no poder cumplir con las obligaciones puede generar estrés y afectar la salud mental y física de las personas.
Su recomendación central es sencilla, aunque no siempre fácil: conocer los ingresos, ordenar los gastos, identificar las obligaciones prioritarias y determinar “hasta dónde nos arropa la manta” antes de asumir nuevas deudas.
Una cifra que resume el reto
Panamá mantiene un sistema financiero considerado estable y con niveles de morosidad controlados, pero los datos muestran un desafío para los hogares: menos ahorro, mayor compromiso de los ingresos y un uso que requiere más disciplina del crédito de consumo.
La educación financiera, concluyó Cardelicchio, es clave para que los panameños puedan tomar mejores decisiones antes de aceptar una tarjeta, un préstamo o una nueva obligación.




