La instalación de la mesa de salario mínimo arrancó este fin de semana y, según Gustavo Herrera, representante de CONATO, llega con un cambio clave: esta vez los comisionados son trabajadores activos que viven en carne propia lo que cuesta sostener un hogar con ingresos mínimos.
59 tasas de salario y una realidad desigual
El dirigente aclaró que la aspiración de un salario mínimo de $900 mensuales no nace de un capricho. Panamá tiene 59 tasas distintas de salario, según la actividad económica, lo que hace imposible hablar de “un solo salario mínimo” sin afectar a sectores enteros. Sin embargo, Herrera insiste en que la discusión debe aterrizar en cifras reales que permitan a las familias resolver lo básico.
Incluso, sostiene que un hogar promedio de cuatro personas requeriría entre $1,900 y $2,100 para cubrir canasta básica, servicios, educación y gastos esenciales. El planteamiento de $900 por persona es, según él, una aspiración moderada frente a esas necesidades.
Respeto en la mesa y un debate pendiente
Herrera destacó el ambiente de respeto con el Ministerio de Trabajo y la participación tanto de CONATO como de CONUSI, pese a las diferencias que puedan tener entre sí. “Podemos no coincidir, pero eso no nos hace enemigos”, subrayó.
Sobre el eterno debate de las zonas salariales, el representante propone revisar si Panamá debe mantener dos regiones o unificarlas, especialmente porque hay grandes empresas ubicadas en zonas clasificadas como “zona 2” que no pagan salarios acordes a su nivel de producción.
Panorama económico y aumentos limitados
En los últimos años, los aumentos definidos por el Ejecutivo han sido mínimos: apenas 19 centavos acumulados entre 2019 y 2024. Según Herrera, la debilidad económica y la falta de obras han frenado cualquier recuperación del poder adquisitivo.
A modo de comparación, recordó que el aumento más significativo ocurrió en 2014, cuando el gobierno de Ricardo Martinelli decretó un alza del 27%, en un contexto de obras masivas y una construcción “disparada”.
Hoy, esa realidad es otra: de más de 180 mil trabajadores en construcción hace una década, no se llega ni a 35 mil.
¿Y la mina? Empleos sí, pero insuficientes
Consultado sobre la posible reactivación de la mina como generador de empleo, Herrera fue directo. La operación minera, en su mejor momento, generó 8 mil empleos directos y hasta 47 mil indirectos, apenas 2.7% de la fuerza laboral del país.
Para él, la discusión de la mina no solucionará el desempleo. El verdadero cuello de botella está en la burocracia estatal que frena proyectos de construcción e inversión. “Puedes abrir la mina, pero eso no va a tapar el hueco de desempleo si las obras siguen sin refrendo”, afirmó.
Mientras el debate minero encuentra su momento, Herrera insiste en que lo urgente es destrabar la economía y permitir que la inversión pública y privada vuelva a generar empleo real.