Una gira de trabajo realizó la Defensoría del Pueblo en la comunidad de Bajo Chiquito en la Comarca Emberá Wounaan para evaluar las condiciones en las que se encuentran los migrantes en esa zona. La inspección se hizo en conjunto con otras organizaciones quienes lograron desarrollar diferentes informes.
Por su parte, la Cruz Roja comunicó que los migrantes tienen afectaciones emocionales, que existe una escasez de alimentos y que además ha incrementado el número de migrantes menores de edad; recomendaron crear un sistema de comunicación para que esta población contacte a sus familiares en sus países de origen.
Owen Breuil, representante de la organización Médicos sin Frontera señaló que a pesar de las dificultades que tienen para brindar el servicio a los migrantes, atienden en promedio a 230 personas diariamente; los casos más frecuentes que ellos perciben son laceraciones en los pies producto de las caminatas, cuadros de deshidratación y síntomas gastrointestinales.
Además, Daniel Dumaza, dirigente de la comunidad indicó que no están preparados para la llegada de muchas personas, pero se han logrado organizar para dar apoyo a los migrantes; iniciaron la construcción de un albergue techado para que las personas puedan colocar sus carpas.
En otro sentido, la Defensoría del Pueblo percibió que hay muchos desechos sólidos que contaminan los afluentes de los ríos Tuquesa y Tupiza, por esto mandarán una nota al Ministerio de Ambiente para que tomen las medidas pertinentes y puedan solucionar el problema.
Se debe resaltar que Bajo Chiquito es el primer pueblo con el que se encuentran los migrantes una vez terminan su travesía en la selva de Darién. También participó en esta gira el Consejo Noruego para los Refugiados.