La administradora general de la Autoridad Nacional de los Servicios Públicos (ASEP), Zelmar Rodríguez Crespo, realizó una visita de supervisión al proyecto de soterramiento eléctrico que se ejecuta en el sector de Obarrio, una de las zonas financieras y comerciales más representativas de la ciudad de Panamá.
El proyecto abarca el polígono comprendido entre la calle 54 y la intersección con vía Brasil, un punto neurálgico para la actividad corporativa del país, e incluye la bajada, instalación y conexión del cableado subterráneo.
Según se informó, la fase de obra civil —que contempló la construcción de ductos, cámaras y registros subterráneos— registra un avance del 100%, lo que representa un hito técnico clave para la migración definitiva del sistema aéreo al subterráneo.
En esta etapa se prevé la instalación de más de 41 mil metros de cables de media tensión y más de 57 mil metros de cables de baja tensión para un total superior a 98 mil metros de red eléctrica subterránea.
Asimismo, el proyecto contempla la colocación de 180 luminarias tipo LED, que aportarán mayor eficiencia energética y mejor iluminación; 55 transformadores que fortalecerán la capacidad de distribución; y cuatro interruptores tele-controlados, que permitirán una operación más ágil, segura y eficiente del sistema eléctrico.
La fecha contractual de culminación está prevista para diciembre de 2026. No obstante, debido a la complejidad técnica que implica la migración integral del sistema, se estima que la finalización total podría extenderse hasta el primer semestre de 2027.
Rodríguez subrayó que, más allá del impacto positivo en la estética urbana, el soterramiento eléctrico representa una mejora sustancial en la confiabilidad del servicio, al reducir la exposición a eventos climáticos y alinearse con estándares internacionales de infraestructura moderna.
De forma paralela, se estructura una nueva etapa que abarcaría desde el área de Soho Mall hasta vía Cincuentenario. Esta fase se encuentra en proceso de preparación para su licitación, con un horizonte de ejecución proyectado entre 2026 y 2030, lo que refleja una planificación energética de largo plazo.




