El Kremlin descartó que las próximas negociaciones entre Rusia, Estados Unidos y Ucrania impliquen una pausa en las operaciones militares, aunque manifestó su disposición a acordar treguas locales por motivos humanitarios, en medio de una intensificación de los ataques con drones y misiles.
Rusia mantendrá los ataques pese a las negociaciones de paz
El portavoz también insistió en que las fuerzas rusas continuarán ejecutando ataques contra el complejo militar-industrial de Ucrania.
Las conversaciones, previstas para noviembre bajo mediación de Estados Unidos, buscan encontrar una salida al conflicto, considerado el más grave en Europa desde la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, las posiciones de ambas partes continúan alejadas y las rondas anteriores no han conseguido avances decisivos hacia un acuerdo.
Kremlin acepta posibles treguas humanitarias en Ucrania
Aunque descartó detener las operaciones militares como consecuencia de las negociaciones, Moscú se mostró dispuesto a considerar ceses al fuego localizados por razones humanitarias.
Entre los acuerdos anunciados figura una pausa en los combates en Oleshki, ciudad del sur de Ucrania ocupada por Rusia, que comenzaría el martes. La primera dama estadounidense, Melania Trump, anunció esta tregua en medio de reportes sobre la escasez de alimentos, agua y medicamentos que afecta a sus habitantes.
La posibilidad de establecer pausas temporales permitiría atender necesidades urgentes de la población, aunque no representa, por ahora, un cambio en la postura militar general de Moscú.
Rusia intensifica ataques contra la infraestructura energética
En las últimas semanas, Rusia ha incrementado sus ataques con drones y misiles contra Ucrania, incluidos bombardeos contra instalaciones energéticas en los alrededores de las principales ciudades.
El Gobierno ucraniano denuncia que estas operaciones buscan dejar al país sin electricidad ni calefacción durante el invierno, cuando las bajas temperaturas agravan las consecuencias de los daños a la infraestructura.
Durante el invierno anterior, los ataques dejaron a millones de personas sin suministro eléctrico ni calefacción, en medio de temperaturas que descendieron hasta los 20 grados bajo cero.
La situación energética se mantiene como una de las principales preocupaciones de las autoridades ucranianas ante la continuidad de los bombardeos y la necesidad de garantizar los servicios básicos para la población.
Las exigencias territoriales mantienen estancadas las negociaciones
Las conversaciones entre Rusia y Ucrania permanecían estancadas desde principios de año, sin avances suficientes para acercar las posiciones de ambos gobiernos.
Moscú exige el reconocimiento de sus pretensiones territoriales en el este de Ucrania, además de amplias restricciones militares y políticas para Kiev.
Ucrania y sus aliados europeos rechazan estas condiciones al considerar que equivaldrían a una capitulación y dejarían al país vulnerable ante una futura ofensiva rusa.







