El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, aseguró que Washington prepara una campaña de sanciones y aislamiento económico contra Irán que, según sus previsiones, podría provocar el “colapso” del gobierno de Irán.
En declaraciones al canal CNBC, Bessent sostuvo que la estrategia de Washington tendrá un impacto significativo sobre la economía iraní y aseguró que podría llevar al colapso del régimen.
Bessent calificó la iniciativa como “la mayor operación de aislamiento económico coordinado en la historia mundial”, en referencia al esfuerzo que Estados Unidos busca articular con sus aliados.
Bessent advierte a los aliados: “Con nosotros o contra nosotros”
El secretario del Tesoro también lanzó una advertencia a los países que mantienen relaciones económicas o comerciales con Irán.
La estrategia busca ampliar el alcance de las sanciones y reducir las posibilidades de que Irán pueda mantener vínculos económicos que le permitan sortear las medidas impuestas por Washington.
Estados Unidos pide a China sumarse al plan contra Irán
Uno de los principales desafíos para la estrategia estadounidense será la relación económica entre China e Irán.
Al ser consultado sobre si Washington ejercerá presión sobre Pekín para que respalde las medidas contra Teherán, Bessent respondió que algunas de las conversaciones deben mantenerse en privado.
Sin embargo, instó directamente a China a “sumarse al plan” impulsado por Estados Unidos.
La participación de Pekín podría convertirse en un elemento clave para determinar el alcance de las sanciones y del aislamiento económico que pretende implementar Washington.
Menos posibilidades de una nueva operación militar a gran escala
Bessent también vinculó la nueva estrategia económica con la posibilidad de reducir, al menos temporalmente, el riesgo de una nueva escalada militar entre Estados Unidos e Irán.
Según explicó, si Washington logra aplicar una política de “máxima presión económica”, sería menos probable que Estados Unidos vuelva a emprender operaciones militares de gran envergadura contra Irán.
La declaración deja abierta la posibilidad de que Washington modifique su estrategia dependiendo de la evolución de la situación y de la respuesta del gobierno iraní.