La guerra entre Irán y Estados Unidos entra en una nueva fase de confrontación, con Teherán intensificando sus ataques y endureciendo sus condiciones para poner fin al conflicto, mientras se acercan las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos.
El conflicto ya supera los seis meses y el estratégico estrecho de Ormuz permanece bloqueado. Los ataques contra embarcaciones han contribuido además al aumento de los precios del petróleo, elevando la presión económica y política sobre el gobierno del presidente Donald Trump.
Teherán busca elevar el costo político de la guerra
Analistas consultados por AFP consideran que Irán intenta aprovechar el escenario electoral estadounidense para aumentar el costo político del conflicto para Trump.
Thomas Juneau, profesor de la Universidad de Ottawa, sostuvo que Teherán considera que está ganando la guerra y que Estados Unidos la está perdiendo, en un momento en que Washington tendría menos margen para asumir una nueva escalada.
Según el analista, el Gobierno iraní identifica la campaña electoral como una oportunidad para explotar las dificultades internas de Estados Unidos y tratar de modificar el equilibrio de poder en Medio Oriente.
La estrategia representa un alejamiento de la vía diplomática y de cualquier intento de distensión. Irán incluso estaría dispuesto a asumir el riesgo de una nueva escalada militar, después de los 40 días de bombardeos israelí-estadounidenses que comenzaron el 28 de febrero y terminaron con una tregua en abril.
Irán endurece el control sobre el estrecho de Ormuz
El estrecho de Ormuz se ha convertido en uno de los principales escenarios de la confrontación.
Irán afirmó haber atacado a diez embarcaciones que intentaban atravesar este paso marítimo y anunció que ampliará la zona en la que los barcos deberán contar con autorización para navegar.
La medida busca reforzar el control sobre una ruta fundamental para el comercio mundial de hidrocarburos y aumentar la presión sobre Estados Unidos y sus aliados.
Sanam Vakil, directora del programa de Oriente Medio de Chatham House, explicó que Teherán apuesta por el bloqueo de Ormuz y por la amenaza de extender las perturbaciones para debilitar a Washington antes de las elecciones.
Teherán plantea condiciones para poner fin a la guerra
El Gobierno iraní también ha elevado sus exigencias para avanzar hacia el final del conflicto.
El secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional iraní, Mohsen Rezai, afirmó que Teherán no confía en Estados Unidos y que no dará nuevos pasos hasta que Washington adopte medidas destinadas a generar confianza.
Por su parte, los Guardianes de la Revolución plantearon una serie de condiciones, entre ellas la retirada de las tropas israelíes que operan en el sur de Líbano y el desbloqueo de unos 24.000 millones de dólares en activos iraníes congelados.
El negociador en jefe iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, advirtió además que quedó atrás la denominada “era de las respuestas proporcionadas”.
Trump acusa a Irán de intentar influir en las elecciones
El presidente Donald Trump acusó a Teherán de intentar influir en el resultado electoral estadounidense mediante la prolongación del conflicto y el impacto sobre los precios de los combustibles.
Trump sostuvo que la guerra podría terminar inmediatamente después de las elecciones porque, según su valoración, Irán ya no tendría capacidad para continuar resistiendo.
Sin embargo, un reporte de The Wall Street Journal señaló que asesores del mandatario le advirtieron que Irán podría mantener su capacidad de resistencia incluso más allá del final de su actual mandato, previsto para enero de 2029.
La crisis económica aumenta la presión sobre el régimen iraní
Mientras enfrenta la guerra en el exterior, el Gobierno iraní también afronta un escenario interno complejo.
La economía atraviesa una crisis que ya provocó manifestaciones durante el invierno pasado, reprimidas por las autoridades. El deterioro económico ha incrementado el descontento entre la población y representa uno de los principales riesgos para el Gobierno.
Thomas Juneau advirtió que existe la posibilidad de que Irán lleve demasiado lejos su estrategia de confrontación, debido a su vulnerabilidad interna.
La combinación de presión económica, malestar social y conflicto militar podría aumentar la tensión dentro del país mientras Teherán intenta utilizar la guerra y el estrecho de Ormuz como herramientas de presión contra Trump antes de las elecciones estadounidenses.