El Gobierno de Irán aseguró este lunes que Estados Unidos se encuentra "atrapado en el pantano" generado por sus propias acciones militares y rechazó que Washington tenga la capacidad de controlar el conflicto o influir en las decisiones de Teherán sobre una eventual tregua.
Irán acusa a EE.UU. de prolongar el conflicto
Durante una rueda de prensa, el portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Esmail Bagaei, afirmó que la ofensiva estadounidense, iniciada el pasado 28 de febrero, no logró los objetivos planteados por Washington.
Según el diplomático, la estrategia de Estados Unidos buscaba provocar el colapso del Gobierno iraní en pocos días, pero cinco meses después el conflicto continúa sin que ese escenario se haya materializado.
Asimismo, acusó a Washington de cometer crímenes de guerra y de actuar bajo la influencia de Israel, asegurando que la prioridad estadounidense es reducir el costo político generado por la ofensiva militar.
Teherán niega que Washington pueda imponer un alto el fuego
El portavoz iraní rechazó que Estados Unidos tenga autoridad para decidir cuándo termina o continúa la guerra.
Bagaei afirmó que Irán nunca permitirá que otro país determine el momento de la paz o del conflicto y aseguró que las decisiones de Teherán responden únicamente a sus intereses nacionales.
También descartó que la reciente pausa de tres días en los bombardeos estadounidenses represente un alto el fuego formal o una señal de que Washington controle la situación militar.
Irán descarta negociaciones directas con Estados Unidos
El Gobierno iraní negó además que existan conversaciones directas con Washington para poner fin al conflicto.
Bagaei también rechazó las versiones sobre un supuesto alto el fuego de diez días promovido por países mediadores como Catar y Pakistán, aunque reconoció que esas naciones podrían estar intercambiando mensajes entre ambas partes como parte de los esfuerzos diplomáticos.
El conflicto mantiene presión sobre el mercado petrolero
La nueva escalada entre Irán y Estados Unidos comenzó a principios de julio, luego de ataques iraníes contra embarcaciones comerciales en el estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes para el transporte mundial de petróleo.
En respuesta, Estados Unidos lanzó bombardeos contra territorio iraní, mientras Teherán respondió con ataques mediante misiles y drones contra objetivos estadounidenses en varios países de Oriente Medio.
Posteriormente, Irán anunció un nuevo bloqueo del estrecho de Ormuz y Washington reforzó el cerco naval sobre puertos y embarcaciones iraníes.
Estas acciones impulsaron el precio del petróleo Brent, que llegó a superar los 86 dólares por barril, aunque la reciente disminución de las hostilidades permitió una corrección hasta los 82 dólares este lunes.