Estados Unidos elevó la presión contra Irán y advirtió sobre un posible aislamiento económico sin precedentes, mientras las negociaciones para reabrir el estrecho de Ormuz permanecen estancadas y aumenta la tensión entre Washington y Teherán.
El funcionario añadió que el bloqueo del estrecho de Ormuz impediría que mercancías entren o salgan de los puertos iraníes.
Washington cambia el tono sobre la reapertura de Ormuz
Las declaraciones de Bessent contrastan con el tono utilizado por la Administración Trump apenas unos días atrás.
El 4 de agosto, el secretario del Tesoro había señalado que Washington y Teherán podrían alcanzar un acuerdo “hoy o mañana” para permitir la reapertura del estrecho de Ormuz, una de las principales rutas mundiales para el transporte de hidrocarburos.
Ese mismo día, el presidente Donald Trump afirmó que las conversaciones con Irán avanzaban de manera positiva y sostuvo que Teherán estaba interesado en alcanzar un acuerdo.
Las declaraciones generaron una reacción favorable en los mercados, con un repunte de Wall Street y una caída de los precios internacionales del petróleo. Sin embargo, las negociaciones terminaron estancándose.
Estrecho de Ormuz se convierte en el principal punto de conflicto
El estrecho de Ormuz continúa siendo el principal foco de tensión entre Estados Unidos e Irán.
Antes del conflicto, por esta vía marítima transitaba aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial, por lo que cualquier interrupción prolongada genera preocupación sobre el suministro energético y los precios internacionales.
En la práctica, el paso permanece cerrado por decisión de Irán. Teherán exige autorización a los buques que pretenden atravesarlo y plantea establecer tasas de servicio de manera permanente, condiciones que Washington rechaza.
La reapertura total del estrecho se ha convertido así en una de las principales exigencias estadounidenses para alcanzar un acuerdo.
Trump exige apertura total del estrecho
El presidente estadounidense había endurecido sus condiciones el pasado 1 de agosto, cuando afirmó que cualquier eventual acuerdo con Irán debía contemplar la apertura “completa y total” del estrecho de Ormuz.
Trump también exigió el fin de lo que calificó como la amenaza nuclear iraní.
Sin embargo, el discurso de los últimos días muestra un mayor énfasis en la presión económica como mecanismo para forzar concesiones de Teherán.
El vicepresidente estadounidense, JD Vance, explicó que una de las prioridades de Washington es garantizar el suministro energético y mantener bajos los precios del petróleo y el gas para los consumidores estadounidenses.
Estados Unidos apuesta por la presión económica
Bessent presentó la estrategia estadounidense como una combinación de presión financiera y bloqueo físico, y comparó la medida con las políticas aplicadas contra Cuba y Venezuela.
La estrategia supone un cambio respecto a las expectativas generadas a principios de agosto, cuando Washington hablaba de un acuerdo próximo para permitir nuevamente el tránsito por Ormuz.
Ahora, con las negociaciones paralizadas, la Administración Trump parece apostar por aumentar el costo económico para Irán hasta conseguir que el Gobierno de Teherán modifique su posición.
Irán acusa a Washington de cometer errores de cálculo
Desde Teherán, el canciller iraní, Abás Araqchi, cuestionó la estrategia estadounidense y acusó a Washington de cometer errores relacionados con sus evaluaciones de inteligencia.
Araqchi sostuvo que la guerra contra Irán constituye un ejemplo de esos “malos cálculos” y advirtió que Estados Unidos estaría incurriendo nuevamente en un error al evaluar la situación alrededor del estrecho de Ormuz.