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El acceso al agua potable en el mundo y sus alertas

En 2022 cerca del 90% de la población mundial contaba con al menos acceso básico a fuentes de agua potable.

AFP
Por AFP

Para cierta parte de la población mundial es normal abrir el grifo y servirse un vaso con agua para beber, o simplemente ir a la tienda de la esquina a comprar un garrafón de agua potable, pero desafortunadamente este no es el caso para millones de pobladores de algunas regiones.

De acuerdo con el Programa de Monitoreo del Abastecimiento de Agua, el Saneamiento y la Higiene de la OMS y Unicef, en 2022 cerca del 90% de la población mundial contaba con al menos acceso básico a fuentes de agua potable.

Un acceso básico se refiere a que las personas tengan una fuente de agua para consumo en su vivienda o por lo menos cerca de ella con un tiempo máximo de recogida de 30 minutos.

"La región con peor acceso en ese año fue el África subsahariana, con solo dos tercios de su población disfrutando de servicios básicos de agua potable", señala Statista. "La región con peor acceso en ese año fue el África subsahariana, con solo dos tercios de su población disfrutando de servicios básicos de agua potable", señala Statista.

Como se muestra en nuestro gráfico, los cincos países con menor cobertura básica de este servicio se encuentran en dicha región, con la República Democrática del Congo en último lugar con un 35% de sus habitantes con acceso al preciado líquido.

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La región con peor acceso en ese año fue el África subsahariana, con solo dos tercios de su población disfrutando de servicios básicos de agua potable.

La región con peor acceso en ese año fue el África subsahariana, con solo dos tercios de su población disfrutando de servicios básicos de agua potable.

Cabe destacar que a pesar de que gran parte de los países superan el 90% en acceso básico al agua potable, la mayoría de estos se encuentran en la lucha constante de abastecer a sus pobladores con escasos recursos renovables de agua.

Datos del Instituto de Recursos Mundiales (WRI) muestran que la demanda de agua incrementará un 25% en 2050, poniendo a más países en niveles alarmantes de estrés hídrico.