La promesa de que Venezuela suministre entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo a Estados Unidos(EE.UU.) no es un escenario a largo plazo. Según el especialista en geopolítica Juan Medrano, esa entrega podría concretarse en un periodo de tres a cinco meses, dadas las actuales limitaciones de producción del país.
¿Un acuerdo indefinido? El punto crítico
El verdadero ruido geopolítico surge cuando se habla de una entrega “indefinida” de petróleo. Para Medrano, ahí se encienden las alarmas:
“La Constitución venezolana es clara. El petróleo y su explotación pertenecen al Estado, y aunque existen canales legales para asociaciones estratégicas, lo que no cabe es que un país extranjero se quede de manera indefinida administrando ese recurso”.
El experto recuerda que Venezuela ha tenido asociaciones petroleras desde la nacionalización de 1976, pasando por la apertura petrolera y acuerdos durante los gobiernos de Rafael Caldera y Hugo Chávez. Sin embargo, insiste en que cualquier esquema permanente chocaría con la Constitución, a menos que esta sea modificada.
¿Quién controla el dinero del petróleo?
Uno de los puntos más sensibles es la administración de los recursos. Medrano subraya que EE.UU. ha planteado que el dinero de la venta del petróleo se deposite en un banco offshore, bajo su supervisión y discreción, entregando a Venezuela una parte no claramente definida.
Beneficios reales del petróleo
Medrano reconoce que, tras 27 años sin beneficios reales del petróleo, la población venezolana podría recibir con buenos ojos cualquier iniciativa que se traduzca en mejoras concretas: electricidad, hospitales operativos, carreteras y combustible.
En ese sentido, destaca que desde Washington ya se ha insinuado inversión en el sistema eléctrico venezolano, siempre bajo supervisión estadounidense, y que incluso se habla de la reapertura de la embajada de EE. UU. en Caracas en el corto plazo.
El factor México y el tablero regional
Sobre el rol de México, Medrano es claro: el impacto será mínimo. México tiene mercados petroleros consolidados y el crudo venezolano enviado a EE. UU. representa apenas 0.08 % del mercado. Para Washington, el tema es estratégico: no agotar sus propios inventarios y garantizar energía para sus aliados.



