El presidente de Ecuador, Guillermo Lasso, decretó el viernes el estado de excepción por 60 días en tres provincias donde se registran los mayores niveles de violencia a causa del narcotráfico, que ha derivado en cientos de crímenes y masacres carcelarias. Un pie de fuerza de 9.000 militares y policías asumió el control de las provincias de Ecuador más golpeadas por el narcotráfico y la criminalidad, que dejan más de 1.200 muertos en lo que va del año y que llevaron al gobierno a decretar el estado de excepción.
La fuerza pública incursionó en convulsas y deprimidas zonas, donde el acceso era difícil para los agentes.
El gobernador de Guayas (cuya capital es Guayaquil), Pablo Arosemena, dijo a la AFP que la prioridad es restablecer el orden en las áreas bajo control de mafias. "Necesitamos intervenciones prolongadas y sostenidas para que los índices de inseguridad se estabilicen y decrezcan durante el estado de excepción" anotó.
Operativos se cumplieron el sábado en el empobrecido Guasmo, en el sur de Guayaquil. "Esperamos que ellos (militares y policías) ayuden a limpiar la ciudad de tanta gente mala", dijo Mercedes Ortiz, de 67 años, en la puerta de su vivienda.
Represión con militares
Además del narcotráfico, el estado de excepción impuesto por el presidente Lasso, busca combatir los altos índices de criminalidad, que han dejado en Ecuador, 1.255 muertos -entre ellos decapitados y mutilados- en el primer cuatrimestre de este año frente a los 2.500 de todo 2021 y 1.400 de 2020, según cifras oficiales.
Cerca de 440 crímenes se han producido en Guayaquil (capital de Guayas) y la vecina localidad de Durán, ambas las más inseguras. Un 60% del total de homicidios ha ocurrido en las tres provincias que ahora son patrulladas por militares, tras declararse el estado de excepción.
A pesar de que el estado de excepción entraba en vigencia hacia las 00H00 locales (05H00 GMT) del sábado según Lasso, apenas fue anunciada cientos de uniformados armados de fusiles empezaron a controlar puntos candentes como en el Cerro Las Cabras de Durán, constataron periodistas de la AFP.
Empero, el abogado especializado en derechos humanos Xavier Flores consideró que el estado de excepción en Ecuador, no será la panacea contra el narcotráfico y el crimen organizado.
Durán, con más de 300.000 habitantes, es considerada una bodega de drogas y donde el microtráfico, de acuerdo con autoridades, mueve hasta 1,8 millones de dólares al mes.
"Es terrible esto. A todos nos afecta la inseguridad", indicó Javier Mora, poblador de Durán, añadiendo que es peligroso permanecer en lugares públicos. Al ir a un restaurante "ahora compras para llevar porque ya por la inseguridad no se puede", sostuvo.
En esa localidad aparecieron en febrero dos cadáveres suspendidos de cuerdas de un puente peatonal, al estilo de los crímenes de los cárteles mexicanos.
Combates en territorios narcos
Fronterizo con Colombia y Perú, los mayores productores de cocaína en el mundo, Ecuador sirve de punto de salida de grandes cargamentos de droga principalmente por Guayaquil, el mayor puerto, por el que se exporta sobre todo a Estados Unidos y Europa.
En 2021, el país decomisó el récord anual de 210 toneladas de droga, fundamentalmente cocaína. En lo que va de 2022, las confiscaciones llegaron a 75 toneladas.
"Nuestra sociedad no será sometida, nuestra paz jamás será sacrificada ante los sucios negocios de nadie", expresó Lasso al anunciar el estado de excepción.
Para el experto en seguridad Fredy Rivera, un efectivo combate al narcotráfico debe contemplar la "depuración" de las estructuras del Estado, que han sido infiltradas y en las que la corrupción es galopante.
Diversas bandas del narcotráfico se enfrentan en las calles y las cárceles de Ecuador por el control del almacenamiento, mercados y rutas para el envío de cocaína a Estados Unidos y Europa.
En varias penitenciarias se han producido cruentos choques armados entre presos miembros de organizaciones del narcotráfico, con 350 muertos desde febrero de 2021 en masacres que han pasado a ser de las peores de Latinoamérica.