La vicepresidenta de Argentina, Cristina Kirchner, asumió este viernes su propia defensa en los alegatos finales de un juicio por corrupción que denunció como plagado de "mentiras, calumnias y difamaciones", en el cual la Fiscalía ha pedido doce años de prisión para ella.
La vicepresidenta protestó porque el tribunal había desestimado en agosto concederle una ampliación de su declaración indagatoria, que solicitó tras los alegatos de la Fiscalía en los que, según ella, se habían incorporado nuevos elementos.
Por ello, Kirchner enfatizó que su intervención de este viernes "no es una graciosa concesión del tribunal", sino una prerrogativa que le da el hecho de ser abogada de profesión.
De 69 años, presidenta entre 2007 y 2015 y figura política de peso en el peronismo, Kirchner está acusada de asociación ilícita y administración fraudulenta agravada, por lo cual la Fiscalía pidió también su inhabilitación política.
Debido a sus fueros parlamentarios, no puede ser detenida ni inhabilitada hasta que haya una sentencia firme de la Corte Suprema de Justicia.
En este juicio oral que comenzó en 2019 está acusada junto a otras doce personas por supuestamente haber orientado la concesión de licitaciones de obra pública en la provincia de Santa Cruz (sur), su cuna política, para favorecer al empresario Lázaro Báez.
Se espera que el veredicto se conozca hacia fines de este año.
Kirchner ha sido sobreseída en varias causas por presuntos delitos ocurridos cuando fue presidenta, pero aún enfrenta cinco procesos.