La Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá (CCIAP) y el observatorio "Panamá, ¡cuéntame!" presentaron el IX Informe de Calidad de Vida. Esta edición, se presentan avances en longevidad y la inclusión financiera y protección de los ecosistemas marinos.
Datos del informe de la CCIAP
Los datos que sustentan este estudio corresponden al período 2023–2025 y se fundamentan rigurosamente en informaciones oficiales emitidas por las principales instituciones nacionales y organismos internacionales.
Este informe da seguimiento a indicadores objetivos alineados con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y las metas nacionales al 2030, en dos esferas: el Activo de las Personas (educación, salud, empleo, seguridad ciudadana e inclusión financiera, esta última como novedad) y el Hábitat Urbano (vivienda y servicios públicos, medio ambiente, movilidad urbana y espacios públicos).
Presentación del informe
Renán Arjona, coordinador del Observatorio Panamá, ¡cuéntame!, fue el encargado de presentar los resultados. En su intervención destacó las conclusiones claves:
En cuanto a los ejes transversales: demografía, pobreza y equidad, Arjona subrayó que Panamá se encuentra en una transición demográfica. Con 4,064,780 habitantes registrados en el Censo 2023, la tasa de crecimiento poblacional cayó del 2.6% (1990) a 1.2% (2023) con proyecciones de seguir bajando hacia 2050.
Panamá atraviesa una rápida transición demográfica, marcada por una menor tasa de crecimiento y un acelerado envejecimiento de la población: las personas de 60 años o más pasó de 7% (1980) a 14% (2023), y se estima que podría llegar a 24% en 2050. La esperanza de vida alcanza los 80 años en 2025, lo que representa un logro social, pero también plantea retos para los sistemas de salud, pensiones, cuidados y protección social. Al mismo tiempo, el 61% de la población está en edad de trabajar, lo que ofrece una oportunidad para impulsar el empleo de calidad y aprovechar el bono demográfico.
Pobreza
A pesar de una leve disminución en las tasas de pobreza en Panamá, la desigualdad y las brechas territoriales siguen siendo críticas. El país mantiene un elevado coeficiente de Gini de 0.50 (2024), donde el 10% más rico concentra el 39% de los ingresos frente a un alarmante 1.1% del 10% más pobre.
Educación
El sistema educativo panameño enfrenta graves rezagos en acceso, infraestructura y financiamiento. En 2024, un total de 139,913 menores quedaron excluidos de las aulas, una crisis concentrada en la educación media (66,896 jóvenes no asistieron a las aulas. Además, el 31.4% de los niños de 0 a 3 años no recibe atención temprana.
Salud
El sistema de salud panameño enfrenta una transición epidemiológica crítica hacia enfermedades crónicas, con la mortalidad por afecciones cardiovasculares, cáncer, diabetes y problemas respiratorios en aumento (de 252.7 en 2015 a 287.9 por cada 100 mil habitantes en 2024).Las principales alarmas y brechas del sector incluyen:
- Mortalidad materna y partos: La tasa se situó en 51.9 por cada 100 mil nacimientos en 2024, lejos de la meta de 32.5 para 2030, afectando gravemente a las comarcas. Además, la atención especializada de partos cae al 84% en áreas rurales.
- Salud mental en hombres: Los suicidios subieron a 3.5 por cada 100 mil habitantes. La tasa en hombres (6.2) es casi 8 veces mayor que en mujeres, lo que significa que 9 de cada 10 suicidios ocurren en varones, haciendo urgente aplicar la Ley 364 de 2023.
- Financiamiento insuficiente: Como dato positivo, la fecundidad adolescente bajó un 48% (2015-2024). Sin embargo, el gasto público en salud es de apenas 3.0% del PIB, la mitad del 6% recomendado por la OPS.
Como aspecto positivo, el estudio destaca una reducción del 48% en la fecundidad adolescente entre 2015 y 2024. No obstante, el documento concluye que estos desafíos estructurales coinciden con un rezago en el financiamiento: el gasto público en salud representa apenas el 3.0% del PIB, muy por debajo de la meta del 6% recomendada por la Organización Panamericana de la Salud (OPS).
Empleo
El mercado laboral en Panamá presenta una marcada dualidad entre empleo formal e informal. En 2025 la informalidad alcanzó 47.1% de la población ocupada no agrícola, equivalente a 784,990 personas, lo que limita el acceso a la seguridad social, estabilidad y protección laboral.
En ese contexto, el coordinador del Observatorio Panamá, ¡cuéntame!, dijo que la situación afecta particularmente a los jóvenes. El 15.1% (ni-ni) de las personas entre 15 y 24 años no estudiaba, no trabajaba ni recibía capacitación en 2025, porcentaje que ascendía a 18.8% entre las mujeres. Asimismo, más del 70% de los trabajadores formales percibía salarios inferiores a B/.1,000 mensuales, reflejando importantes desafíos de productividad, ingresos y calidad del empleo.
Inclusión Financiera
En materia de inclusión financiera, el informe revela un avance significativo durante este periodo, al registrarse que el acceso a cuentas financieras entre adultos de 15 años o más pasó de 45% a 64.1%. Este incremento representa una oportunidad clave para facilitar el acceso al crédito formal y avanzar en el cierre de brechas de género. El estudio también resalta un crecimiento en el uso de pagos digitales, de 36.4% a 52.1%, y la cultura del ahorro en instituciones financieras, de 15.1% a 32.9%.
Seguridad ciudadana
El análisis sobre seguridad ciudadana confirma que esta se mantiene como una de las principales preocupaciones para la calidad de vida en Panamá. La tasa de delitos denunciados aumentó de 2,239.2 por 100 mil habitantes en 2023 a 2,286.9 en 2025. En esa misma línea, la tasa de homicidios pasó de 12.4 a 12.9 en el mismo período.
Por otro lado, la violencia doméstica continúa representando uno de los principales componentes de las denuncias. Asimismo, el sistema penitenciario también enfrenta presiones importantes, mientras la violencia mantiene componentes territoriales y de género que requieren respuestas diferenciadas y preventivas, justicia eficiente y reducción de la impunidad, más allá del control policial.
Vivienda y Servicios públicos
En lo referente a vivienda y servicios públicos, el documento develó que el déficit habitacional nacional experimentó una reducción significativa, ubicándose en un 8.5% en 2025, lo que equivale a aproximadamente 112,715 viviendas. Sin embargo, al incorporar las carencias de agua potable, saneamiento y electricidad, el déficit habitacional ampliado aumentó a 24.3%, aproximadamente 322,755 viviendas. Las mayores carencias se concentran en las comarcas indígenas y en territorios con mayores rezagos socioeconómicos.
Medio ambiente
El reporte destaca que Panamá mantiene fortalezas ambientales importantes. Durante 2025, el país registró una cobertura forestal del 62.2% de su territorio y consolidó un 54.4% de superficie marina protegida, cifras que lo posicionan como uno de los líderes ambientales de la región.
No obstante, el estudio enciende una señal de alerta respecto al consumo energético. La energía renovable en el consumo final bajó de 30.5% (2015) a 24.8% (2023), mostrando que la transición energética limpia no avanza al ritmo necesario.
Movilidad urbana
La expansión urbana y el crecimiento del parque vehicular continúan ejerciendo presión sobre la infraestructura. Entre 2015 y 2024 el parque vehicular aumentó 28%, superando el millón de vehículos, mientras los automóviles particulares crecieron 41% y las motocicletas 50%.
Aunque el transporte público mostró una recuperación los pasajeros movilizados por MiBus y Metro aumentaron 4.8% entre 2024 y 2025, la accidentalidad vial continúa siendo elevada. En 2025 se registraron 52,812 accidentes, equivalentes a 145 diarios, aproximadamente seis por hora o un accidente cada diez minutos. La tasa alcanzó 1,148.5 accidentes por cada 100 mil habitantes.
En conclusión, Arjona exteriorizó “Panamá no enfrenta un solo problema de calidad de vida, sino un conjunto de desafíos que se refuerzan mutuamente: pobreza, desigualdad territorial, exclusión educativa, informalidad laboral, brechas en salud, inseguridad, carencias habitacionales, congestión urbana y riesgos ambientales. El reto no es solo crecer económicamente, sino convertir ese crecimiento en oportunidades, capacidades y bienestar sostenible para toda la población, cerrando las brechas territoriales”.







