Las organizaciones sin fines de lucro (OSFL) se han convertido en un actor cada vez más relevante para el desarrollo social y económico de Panamá, al generar empleos, movilizar recursos, prestar servicios a comunidades vulnerables y complementar la labor del Estado en áreas como educación, salud, ambiente y desarrollo comunitario.
Falta unificación en la data
Malena Sáenz Illueca, presidenta de la Cámara Panameña de Desarrollo Social (Capadeso), señaló que aunque en Panamá existen más de 2,300 organizaciones sociales, la cifra no está tan clara, producto de la "diversidad" en el manejo de la base de datos.
"Registradas en el Mingob hay 2,357 organizaciones sin fines de lucro, sin embargo, es interesante y ¿Porqué no te puedo responder y decirte hay tantas organizaciones y esto es lo que representa el sector de organizaciones sin fines de lucro? porque hay mucha diversificación de esa data, por ejemplo, la DGI también maneja otra data".
Un diagnóstico elaborado por la Capadeso, con apoyo de Indesa, destacó además el crecimiento del sector durante la década analizada: el 46% de esas organizaciones se había registrado durante los diez años anteriores al estudio.
Un sector que también genera empleo
El aporte de las OSFL puede observarse también en el mercado laboral. De acuerdo con información del INEC correspondiente a octubre de 2024, los empleados de organizaciones sin fines de lucro representaron alrededor del 0.5% de la población ocupada, frente al 0.4% registrado en agosto de 2023.
El economista Carlos Araúz propone un plan para "unificar esfuerzos" en el desarrollo de iniciativas económicas y sociales en Panamá.
Una de las características de las OSFL es su capacidad para convertir donaciones y recursos de cooperación en programas dirigidos a necesidades específicas de la población.
La Dirección General de Ingresos (DGI) establece mecanismos para que las organizaciones autorizadas puedan recibir donaciones deducibles del impuesto sobre la renta. Las instituciones deben reportar información sobre los donantes y los montos recibidos, mientras que determinadas donaciones a entidades educativas o de beneficencia pueden ser deducibles bajo las condiciones establecidas por la legislación tributaria.