La economía circular se perfila como una de las principales estrategias para impulsar un crecimiento económico más sostenible en Panamá. Este modelo, que promueve la reutilización, reparación, reciclaje y aprovechamiento eficiente de los recursos, busca reducir la generación de residuos y disminuir el impacto ambiental.
Chemier, vocera de la agencia de investigación y diseño urbano localizada en Panamá analizó en Economía Inteligente, los principales retos y oportunidades que tiene el país en esta materia.
Apoyo del sector público y privado
En los últimos años, tanto el sector público como el privado han mostrado un creciente interés por incorporar prácticas de economía circular en industrias como la construcción, la agricultura, el turismo y la gestión de residuos. Diversas empresas han comenzado a implementar programas de reciclaje, reducción del uso de plásticos y aprovechamiento de materiales, mientras que organizaciones ambientales promueven la educación y la innovación para fortalecer esta transición.
Chemier destaca que Panamá debe abrir mayores posibilidades a la explotación de técnicas y tecnología encaminadas a potenciar el reciclaje y la reutilización.
Pese a los avances, el país aún enfrenta importantes desafíos. Entre los principales retos destacan la limitada infraestructura para el reciclaje, la falta de incentivos para las empresas que adoptan modelos circulares, la escasa separación de residuos en los hogares y la necesidad de fortalecer la educación ambiental desde edades tempranas.
A pesar de estas dificultades, las oportunidades son amplias. La economía circular puede generar nuevos empleos verdes, atraer inversiones sostenibles, mejorar la competitividad de las empresas panameñas y reducir los costos asociados al manejo de residuos. Asimismo, contribuye al cumplimiento de los compromisos internacionales del país en materia de cambio climático y desarrollo sostenible.