El trayecto diario hacia la escuela se ha convertido en una amenaza constante para miles de estudiantes indígenas en la comarca Ngäbe-Buglé, ubicada en el oeste de Panamá, cerca de la frontera con Costa Rica.
Muertes recurrentes por crecidas de ríos
Las tragedias no son hechos aislados. En los últimos años, múltiples estudiantes han perdido la vida por ahogamiento en esta región marcada por el abandono estatal, la pobreza y la limitada conectividad.
Hace menos de una semana, un adolescente de 16 años murió al ser arrastrado por la corriente de un río cuando regresaba a su hogar tras realizar tareas escolares en otra comunidad. Su cuerpo fue recuperado al día siguiente por residentes del área.
Según datos de organizaciones como FUDESPA, más de 70 estudiantes y docentes han fallecido desde el año 2000 debido a crecidas de ríos en la comarca.
Condiciones extremas para acceder a la educación
Las intensas lluvias en Panamá empeoran las condiciones de caminos ya precarios: senderos de lodo, montañas empinadas, puentes improvisados y ríos crecidos forman parte del recorrido diario de los estudiantes, quienes en muchos casos caminan durante horas para asistir a clases.
Heriberto Santos, líder comunitario de Cascabel, advierte que esta problemática no es nueva:
“Durante décadas, la comarca ha sido marginada y no se nos ha tomado en cuenta”, lamentó.
Pueblos indígenas, los más afectados por la pobreza
Las comunidades indígenas representan el 17,2 % de la población panameña, según el censo de 2023. Sin embargo, etnias como los Ngäbe, Buglé, Emberá, Guna, Wounaan, Naso y Bri-Bri registran los mayores índices de pobreza y carecen de servicios básicos e infraestructura.
Esta desigualdad estructural impacta directamente en el acceso a la educación, obligando a niños y jóvenes a asumir riesgos extremos para formarse.
Puentes colgantes: una solución en marcha
Ante la gravedad de la situación, el Gobierno panameño ha iniciado la construcción de al menos 50 puentes colgantes en la comarca, con una extensión total de 2.750 metros lineales.
El proyecto, con una inversión de 18,2 millones de dólares, busca mejorar el acceso a escuelas y comunidades de difícil acceso, beneficiando a unos 17.000 estudiantes en 43 centros educativos.
Itabé Medina, ingeniera del Ministerio de Obras Públicas, explicó que las condiciones geográficas complican las intervenciones:
“Los ríos pueden parecer tranquilos, pero en época lluviosa aumentan repentinamente su caudal y representan un gran peligro”.
Comunidades exigen atención urgente
A pesar de los avances, docentes y líderes comunitarios advierten que el riesgo persiste. Danilo De Gracia, profesor en la comunidad de Sardina, subraya que aún hay zonas donde los estudiantes caminan hasta dos horas para llegar a la escuela.
“Han pasado muchas situaciones de dolor y pérdidas irreparables. Pedimos al Gobierno que mire hacia la comarca y proteja a nuestros niños”, expresó.
Un desafío estructural que requiere soluciones integrales
La ministra de Gobierno, Dinoska Montalvo, destacó la necesidad de incluir a las comunidades indígenas en la toma de decisiones, reconociendo que conocen mejor sus necesidades y territorios.
Mientras tanto, los puentes colgantes representan una solución parcial frente a una problemática histórica. Para miles de estudiantes en la comarca Ngäbe-Buglé, completar la educación básica sigue siendo un desafío que pone en riesgo sus vidas cada día.




