Economía ECO News -  5 de marzo de 2026 - 21:01

Educación como pilar estratégico del progreso y la equidad del país

Si logramos transformar la educación, veremos una reducción significativa en los índices de pobreza en Panamá.

CONEXION FINANCIERA DEL 05 MARZO 2026

Necesaria reforma a la educación

No se trata simplemente de un cliché político o de una aspiración romántica; es una ecuación económica pura y dura. Sin una auténtica revolución en nuestras aulas, desde nuestra perspectiva el modelo económico panameño tiene fecha de expiración.

Durante décadas, Panamá ha dependido de su posición geográfica y de sectores como la logística, la banca, el Canal y la construcción, que han actuado como los grandes pulmones de nuestro PIB. Sin embargo, el mundo ha cambiado. La economía del siglo XXI no premia a quien tiene más cemento, sino a quien posee más talento.

Si analizamos los datos, la realidad es preocupante. Según las últimas pruebas PISA, Panamá se ubicó en los puestos más bajos a nivel global en lectura, matemáticas y ciencias. Ojalá esto sólo fuera una nota en el boletín pero es tanto más: es una señal de alarma para nuestra productividad futura. Estamos condenando a una generación a la informalidad, que ya ronda el 56% de nuestra fuerza laboral.

Impacto macroeconómico

La correlación entre educación y bienestar es innegable. Estudios del Banco Mundial indican que por cada año adicional de escolaridad de calidad, los ingresos individuales pueden aumentar hasta un 10%. Pero el impacto macroeconómico es aún mayor. Una fuerza laboral capacitada atrae inversión extranjera directa no solo para ensamblar, sino para crear.

ESTUDIANTES ESCUELAS PANAMÁ EDUCACIÓN (2)

Necesitamos una reforma que ponga al docente en el centro, con salarios competitivos pero atados a resultados y capacitación continua. Necesitamos infraestructuras dignas, donde no se caigan los techos, pero más importante aún, necesitamos currículos que hablen el idioma de la economía global: bilingüismo real, pensamiento crítico y competencias digitales.

El costo de no actuar es altísimo. Mantener el status quo significa perpetuar la desigualdad. La brecha educativa es el principal motor de la disparidad que tanto criticamos en Panamá. Si logramos transformar la educación, en el mediano plazo —digamos, en un horizonte de 5 a 10 años— veremos una reducción significativa en los índices de pobreza y un aumento en la clase media robusta y consumidora, vital para reactivar el mercado interno. La reforma educativa es la política económica más efectiva que existe. Es la inversión con el retorno más alto que Panamá puede hacer. El futuro no espera; o preparamos a nuestros jóvenes para competir con el mundo, o el mundo nos dejará atrás. Manos a la obra.