Iván Duque, expresidente de Colombia, expuso un análisis amplio sobre el panorama político actual, advirtiendo sobre el crecimiento del populismo y sus implicaciones en el escenario electoral. Durante su intervención, señaló los retos que afronta la oposición, el papel que podría desempeñar Álvaro Uribe en la reconfiguración política y los efectos que ha dejado la administración de Gustavo Petro.
Según el exmandatario, la solución pasa por depurar el amplio abanico de aspirantes actuales y reducirlos a un número manejable, capaz de competir en igualdad, pero sin caer en imposiciones prematuras.
Planteó además que los mecanismos democráticos, como primarias o consultas abiertas, serían la vía más legítima para definir las candidaturas finales. Para Duque, permitir que el electorado escoja fortalece la representatividad y evita tensiones internas que históricamente han fragmentado a la oposición.
El rol de Álvaro Uribe en las próximas elecciones
En su análisis, destacó el papel que el expresidente Álvaro Uribe tendrá en la recomposición del escenario electoral. Lo calificó como una figura esencial dentro del Centro Democrático y como un actor con amplia experiencia para orientar estrategias de campaña.
Subrayó que Uribe competirá por un escaño en el Congreso, lo que, a su criterio, fortalecerá la presencia del partido y les permitirá recuperar una representación significativa tanto en el Senado como en la Cámara de Representantes. Insistió en que esta consolidación legislativa es crucial para otorgar gobernabilidad a un futuro gobierno alternativo. Y, señaló que sin mayorías claras se vuelve inviable implementar una agenda de reformas capaz de responder a los desafíos actuales del país.
Asimismo, enfatizó que el propósito más amplio va más allá del partido, apuntando a la construcción de una coalición nacional que reúna distintas fuerzas que coincidan en la defensa de la democracia y el rechazo al populismo.
Alerta sobre el “narco-neocomunismo” en la región
Uno de los puntos más contundentes fue su advertencia sobre lo que denomina una amenaza regional vinculada al “narco-neocomunismo”. Aseguró que movimientos y gobiernos de países como Ecuador, Venezuela, Bolivia y Argentina han mantenido relaciones con organizaciones criminales y estrategias destinadas a perpetuarse en el poder.
Para Duque, este modelo, que asocia al correísmo, al chavismo y a otras corrientes de la región, busca capturar las instituciones, controlar la justicia y cooptar sectores armados ilegales. Frente a esto, advirtió que la oposición colombiana debe evitar dividirse por diferencias menores, destacando que del otro lado existe una unidad férrea por intereses comunes.
“Hay que evitar la tragedia del narcisismo de las pequeñas diferencias”, afirmó, señalando que el objetivo debe ser construir una propuesta fuerte que logre aglutinar mayorías en la primera vuelta.
Además, resaltó que países como Chile han demostrado que, mediante procesos democráticos, distintas fuerzas políticas pueden unirse alrededor de propósitos nacionales más amplios.
Balance del gobierno Petro y relación con Estados Unidos
Duque hizo una evaluación crítica del mandato de Gustavo Petro, señalando retrocesos en materia fiscal, económica, energética y de seguridad. Aseguró que la deuda y el déficit alcanzaron niveles no vistos en cuatro décadas; que la inflación llegó a los registros más altos en 20 años; y que el sistema de salud atraviesa un deterioro acelerado.
En materia de seguridad, subrayó que los homicidios crecieron más del 34% y que la presencia de grupos armados ilegales aumentó 54%. También apuntó que los cultivos ilícitos alcanzaron niveles históricos y que las incautaciones se ubican en su punto más bajo en 25 años.
Sobre las relaciones con Estados Unidos, sostuvo que siguen siendo sólidas, históricas y basadas en cooperación estratégica. Afirmó que, pese a los intentos del actual gobierno por modificar este vínculo, Washington ha entendido que la relación trasciende a Gustavo Petro.
Venezuela y la permanencia de Maduro en el poder
Respecto a Venezuela, insistió en que Nicolás Maduro representa una amenaza continental por su presunto vínculo con organizaciones criminales y terroristas. Lo calificó como líder del “Cartel de los Soles” y aseguró que su permanencia en el poder agrava la crisis regional.
El exmandatario afirmó: “Hay que sacar a Nicolás Maduro, a las buenas o a las malas”, enfatizando que existen herramientas modernas de presión, como inteligencia, tecnología y operaciones de precisión, que podrían facilitar una transición. Aunque reconoció que una intervención militar tradicional sería anacrónica, no descartó que Estados Unidos u otros países utilicen mecanismos más discretos y quirúrgicos para acelerar su salida.
Dice que la cúpula chavista enfrentaría las mismas consecuencias que Maduro si no rompe con su liderazgo, y sostuvo que el mejor legado hemisférico sería una región libre de dictaduras.
Relación Petro–Maduro y escándalos recientes
En cuanto al vínculo entre Petro y el chavismo, lo describió como una conexión no solo ideológica, sino también funcional. Recordó que Petro fue uno de los primeros líderes colombianos en acercarse a Hugo Chávez, y señaló que recientes filtraciones y testimonios sugieren vínculos con grupos armados ilegales que operan en la frontera colombo-venezolana.
Indicó que mientras Colombia ha brindado apoyo humanitario a la población venezolana, el gobierno actual mantiene una cercanía política con Maduro que no refleja la tradición diplomática del país.
Sobre los escándalos relacionados con disidencias y miembros del ejército, Duque afirmó que existen pruebas documentadas desde hace tiempo, pero que los procesos judiciales no han avanzado. Concluyó señalando que, si la justicia colombiana no actúa,




