Ambiente Ambiente -  3 de agosto de 2026 - 06:52

Arrecifes y ballenas hacen del Golfo de Chiriquí un tesoro natural de Panamá

El Parque Nacional Marino Golfo de Chiriquí continúa siendo una pieza clave para la conservación de la biodiversidad marina de Panamá

Vivian Jaén
Por Vivian Jaén
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El Parque Nacional Marino Golfo de Chiriquí celebra 32 años como una de las áreas protegidas más importantes de Panamá, consolidándose como un santuario para las ballenas jorobadas, los arrecifes coralinos y una amplia diversidad de especies marinas que habitan el Pacífico panameño.

Ubicado entre los distritos de David y San Lorenzo, en la provincia de Chiriquí, este espacio natural se ha convertido en un referente para la conservación de ecosistemas marino-costeros y el desarrollo del turismo sostenible.

Ballenas jorobadas encuentran en el Golfo de Chiriquí un refugio para reproducirse

Entre julio y octubre, miles de ballenas jorobadas migran desde aguas frías hasta el Golfo de Chiriquí para reproducirse, dar a luz y criar a sus ballenatos en un entorno de aguas cálidas y tranquilas.

Las Islas Paridas constituyen uno de los principales refugios utilizados por estos cetáceos durante esta etapa de su ciclo de vida.

El director regional de MiAMBIENTE en Chiriquí, Ernesto Ponce, destacó que el parque posee un valor ecológico que trasciende las fronteras nacionales.

"El turismo representa una oportunidad para la economía local, pero debe desarrollarse con responsabilidad. Las madres con sus crías necesitan tranquilidad durante una de las etapas más sensibles de su vida, y nuestra responsabilidad es garantizar que ese proceso ocurra con la menor perturbación posible", afirmó. "El turismo representa una oportunidad para la economía local, pero debe desarrollarse con responsabilidad. Las madres con sus crías necesitan tranquilidad durante una de las etapas más sensibles de su vida, y nuestra responsabilidad es garantizar que ese proceso ocurra con la menor perturbación posible", afirmó.

Ponce señaló que el fortalecimiento de la vigilancia y las jornadas de educación ambiental con comunidades y operadores turísticos han contribuido a mejorar la protección de la fauna marina.

MiAMBIENTE recuerda las normas para el avistamiento responsable de ballenas

El crecimiento del turismo de observación de cetáceos ha convertido al Golfo de Chiriquí en uno de los destinos más visitados para esta actividad. Sin embargo, MiAMBIENTE recordó que existen reglas estrictas para proteger a los animales.

La jefa de Costas y Mares de MiAMBIENTE en Chiriquí, Zuleima Madrid, explicó que las embarcaciones deben mantenerse a una distancia mínima de 250 metros de las ballenas y permanecer un máximo de 30 minutos cuando se trate de ejemplares adultos.

Si las ballenas están acompañadas por una cría, el tiempo permitido se reduce a 15 minutos.

En el caso de los delfines, la distancia mínima de observación es de 100 metros.

Además, las embarcaciones deben aproximarse de manera paralela al desplazamiento de los animales, evitar interceptar su trayectoria y mantener el motor en posición neutral durante la observación. También deben apagar los ecosondas para no afectar la ecolocalización que utilizan estos mamíferos marinos.

MiAMBIENTE monitorea ballenas, delfines y aves migratorias

Como parte de sus acciones de conservación, MiAMBIENTE desarrolla un monitoreo permanente de la megafauna marina tanto en el Pacífico como en el Caribe panameño.

Según Madrid, el seguimiento incluye ballenas, delfines y aves marinas migratorias, con el propósito de generar información científica que permita evaluar el impacto de fenómenos climáticos como El Niño sobre las rutas migratorias y los tiempos de llegada de las ballenas al Pacífico panameño.

Los arrecifes coralinos sostienen la biodiversidad del Golfo de Chiriquí

Aunque las ballenas son el principal atractivo turístico, el mayor valor ecológico del parque se encuentra bajo el agua.

Los arrecifes coralinos funcionan como auténticos viveros naturales donde cientos de especies encuentran alimento, refugio y zonas para reproducirse, convirtiéndose en la base de la productividad pesquera de la región.

El inspector del Parque Nacional Marino Golfo de Chiriquí, Carlos Iván Saldaña, destacó la importancia de estos ecosistemas.

"Los arrecifes son los viveros del mar. Allí se refugian peces, crustáceos y una enorme diversidad de organismos que dependen de este ecosistema para sobrevivir." "Los arrecifes son los viveros del mar. Allí se refugian peces, crustáceos y una enorme diversidad de organismos que dependen de este ecosistema para sobrevivir."

Entre las especies más representativas se encuentran Pocillopora damicornis, Porites lobata y Pavona clavus, conocidas por formar importantes estructuras arrecifales que se desarrollan entre los 20 y 30 metros de profundidad.

Parque Nacional Marino Golfo de Chiriquí mantiene restricciones para proteger los arrecifes

El Plan de Manejo del parque establece medidas para garantizar la conservación de estos ecosistemas.

Aunque la pesca artesanal tradicional continúa permitida bajo criterios de sostenibilidad, se restringe el uso de trasmallos cerca de las islas para evitar daños a los arrecifes. Asimismo, están prohibidos los torneos de pesca y el uso de arpón, mientras que la captura de langosta solo puede realizarse manualmente, respetando las tallas mínimas y los periodos reproductivos.

Paralelamente, MiAMBIENTE realiza evaluaciones periódicas para conocer el estado de salud de los corales y detectar posibles afectaciones derivadas del cambio climático, el blanqueamiento coralino, enfermedades o el fondeo inadecuado de embarcaciones.

Un santuario natural que cumple 32 años de conservación

A más de tres décadas de su creación, el Parque Nacional Marino Golfo de Chiriquí continúa siendo una pieza clave para la conservación de la biodiversidad marina de Panamá.

Además de proteger ecosistemas esenciales para la pesca y el equilibrio ambiental, el parque garantiza espacios seguros para la reproducción de las ballenas jorobadas y promueve un modelo de turismo responsable que beneficia a las comunidades locales sin comprometer la riqueza natural del Pacífico panameño.