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Potencias del mundo apuestan por controlar el nuevo orden mundial

China tiene la oportunidad de consolidar una hegemonía parcial del sur global.

Panamá 9 de junio de 2020.

La pandemia del covid-19 le abrió la puerta a china para alcanzar una hegemonía parcial del sur global tan pronto como 2035.

Ante la crisis del covid-19, la unión europea afincó sus apuestas a la integridad, solidez y soberanía del mercado único más grande del mundo. La erosión política del Brexit y la estrecha relación con los estados unidos le restaron avances e importancia a los logros y metas internas de la unión.

La presidente de la comisión europea lo dejó muy claro en su discurso durante el día de Europa. El futuro de la unión europea se construiría dentro de la zona Schengen resguardada del resto del mundo. La apuesta ideológica es el pacto verde europeo y la meta es consolidar la hegemonía de las instituciones europeas dentro de la zona euro.

Por su parte cuando miramos hacia Washington, tenemos que entender que el rol de los estados unidos viene cambiando desde mucho antes que Trump llegará a la casa blanca. Los 8 años de política de compromisos de la era Obama comprometieron los valores del sistema internacional actual. La resolución de conflictos tomó prioridad sobre el apego estricto a los derechos humanos, libertades individuales y las reglas de juego ya establecidas.

La apuesta del presidente Trump para retener la hegemonía norteamericana fue un esporádico y oportuno apego a los valores occidentales para condenar a sus enemigos.

En numerosas ocasiones el gobierno de Trump secuestró fondos o asistencia en materia de seguridad para obtener lealtad política. Es decir la espada y no la pluma como mecanismo de resolución de conflictos.

El último ejemplo la salida de EE.UU. de la OMS, pero comenzó tan temprano como la salida de los EE.UU. del acuerdo de parís y de acuerdos internacionales sobre el control de armas nucleares.

Ante estas realidades china está aprovechando la oportunidad. Y el objetivo discursivo lo podemos ver en estas imágenes.

Por un lado china tiene un líder en las comunidades, las fábricas están abiertas, la ciencia derrotó al enemigo invisible y los chinos ya disfrutan de las atracciones de Disney Beijing. Mientras que en el otro canal: una capital en llamas, un presidente escondido, militares en las calles, cerca de dos millones de infectados y más de 100 mil muertes. Caos total.

Estas imágenes son potenciadas por más de 10 mil millones de dólares en propaganda que el gobierno chino paga en todo el mundo.

Además durante la pandemia envió insumos médicos, doctores y epidemiólogos a al menos 83 países del mundo centrándose en Asia y África. Comprometió los recursos para construir el centro de control de enfermedades de la unión africana. Y consiguió que el mundo se alineará con Beijing y no EE.UU. en el debate sobre el rol de la OMS.

China tiene un plan muy concreto. A diferencia del de los estados unidos este implica una nueva propuesta para el futuro. Y a diferencia de la europea, si supone un nuevo orden mundial.

El objetivo es simple pero las implicaciones importantes: el sueño chino de Xi Jinping tiene a China en el centro del mundo en materias específicas.

Para el 2025 china apunta a revolucionar el made in china para ser el exportador por excelencia de productos de alta tecnología. Y para el 2035 alcanzar un hegemonía de estándares chinos para la gobernanza de la tecnología a nivel mundial. Y esto lo buscan construyendo las redes 5g del sur global y creciendo su influencia en los organismos multilaterales encargados de legitimar las reglas del juego.

Un orden mundial vacío de la importancia de los valores democráticos, libertades individuales, y derechos humanos parece difícil de imaginar. pero al mismo tiempo la pandemia dejó al descubierto las desigualdades en todo el mundo, y dejó a muchos cuestionando los méritos del orden actual.

FUENTE: Redacción Eco