El legado del torrijismo continúa siendo un eje central en el debate político de Panamá, especialmente a lo interno del Partido Revolucionario Democrático (PRD), organización que históricamente ha reivindicado las ideas impulsadas por el general Omar Torrijos Herrera, fundador del colectivo.
"Torrijos era un hombre con valores y una visión política muy interesante, que transparentaba ocasionalmente y a los observadores poco atentos no lo lograban entender. Yo te diría que en términos concretos, era un hombre de una profunda tradición liberal, en el sentido del liberalismo democrático", recalcó.
El PRD no es continuidad de militares
Salamín señaló en el programa Enfoque Crítico recordó que el torrijismo, es una corriente política basada en la justicia social, el nacionalismo y la soberanía, que tuvo su origen en la década de 1970.
"Yo recuerdo que cuando se decidió crear el PRD, el general lo hizo incluso porque estaba convencido de que era necesario regresar a la vida de partidos dentro del país. El argumento muy focoso que hizo en el momento en que comenzó la inscripción era yo no he abierto un registro censitario de la nación panameña", expresó.
Para el analista, quien estuvo muy de cerca al general Torrijos, el PRD no es la correa de "transmisión de los militares".
"Nosotros debemos regresar a nuestra función republicana y el PRD debe abordar su tarea política y social", afirmó.
Desgaste político
Salamín también reconoce que con el paso del tiempo, el PRD ha perdido su norte, mediante un proceso de "desgaste y de contaminación de la vieja cultura oligárquica del país".
"Omar Torrijos decía que la primera función de un gobernante era escuchar, el que mandaba no escuchaba y él decía se manda en el cuartel, en la sociedad se gobierna y si ustedes dejan de escuchar ustedes van a dejar de proponer y van a perder el contacto y eso fue lo que nos pasó al final de cuentas", enfatizó.
En la actualidad, el PRD enfrenta el desafío de reinterpretar ese legado en un contexto político, económico y social distinto. Analistas señalan que, aunque el discurso torrijista sigue presente en la retórica del partido, existen cuestionamientos sobre su aplicación práctica en la gestión gubernamental moderna.