Juan David Morgan, reconocido abogado, empresario y novelista panameño, continúa consolidándose como una de las figuras más influyentes en la literatura y la cultura del país. A sus 83 años, su trayectoria combina el mundo del derecho y las letras, dejando un legado que trasciende generaciones.
"Nos ocupamos de ayudar a las personas que son víctimas de la violencia doméstica, que no tienen medios para defenderse. Nos ocupamos de lo que se denomina educación en ciudadanía, que es tratar de educar a la gente en ser unos mejores ciudadanos, y eso para mí es ahora mismo lo más importante", dijo Morgan.
Camino literario
Su incursión en la literatura, Juan David Morgan, comenzó con Fugitivos del paisaje (1992), una obra cargada de memorias familiares y paisajes chiricanos. Desde entonces, ha publicado más de una decena de títulos, entre los que destacan Con ardientes fulgores de gloria (1999), sobre la separación de Panamá de Colombia; El caballo de oro (2005), que aborda la construcción del ferrocarril transístmico; y La muerte de Daniel (2021), inspirada en los escándalos financieros de los Papeles de Panamá.
Morgan es consciente de la riqueza de Panamá en materia histórica y cultural.
"Yo digo y repito que Panamá es el país que tiene la historia más antigua de todos los países americanos, porque aquí empezó todo, en Darién empezó todo, en Panamá empezó todo y allí empezamos nosotros a adquirir rasgos de identidad desde entonces, porque por aquí se estableció la ruta que utilizó España para posteriormente la conquista y la colonización", destacó.
En enero de 2025, Morgan anunció el lanzamiento de su nueva novela “La rebelión infinita”, centrada en el levantamiento guna de 1925, uno de los episodios más significativos en la historia indígena panameña.
En lo personal, Morgan se ha dedicado, actividades educativas y culturales, como las presidencias de la Junta Directiva del Museo Interoceánico de Panamá, de la Junta Directiva y de Síndicos de la Ciudad del Saber, del Patronato del Teatro Nacional de Panamá y del Centro Latinoamericano de Voluntariado, entre otras.
"De todas las instituciones en las que yo he participado, es la que más me hace sentirme satisfecho, orgulloso de los logros, sobre todo por la gente que aquí ha trabajado. Aquí para trabajar no se necesita solamente el deseo de trabajar, sino vocación, vocación de servir, porque la Ciudad del Saber es una fundación sin ánimo de lucro, que tiene un fin público, (2:26) pero que se maneja como un ente privado", remarcó.
El empresario es además miembro numerario de la Academia Panameña de la Lengua y miembro correspondiente de la Real Academia Española y la Academia de la Historia de Cartagena de Indias; y aspira a que algún día Panamá llegue a ser el país con el mejor puntaje en materia educativa de la región, que le permita superar la desigualdad que empaña su imagen.




