Panamá quiere jugar en las grandes ligas de la inteligencia artificial (IA) y los semiconductores, y ya empezó a mover las fichas. Juan Pimento, de Tecnologías Críticas y Emergentes de la Senacyt, confirmó que el país se encuentra elaborando su Estrategia Nacional de Inteligencia Artificial, cuyo lanzamiento está previsto para el primer trimestre de 2026.
Según Pimento, la estrategia busca alinear a todos los actores, identificar los factores habilitantes que hoy limitan el desarrollo tecnológico y orientar inversiones para que la IA se incorpore de forma transversal en la economía nacional y eleve la competitividad del país en un entorno global cada vez más exigente.
El talento humano, el cuello de botella para la inovación
El principal reto es claro: la mano de obra especializada. Panamá necesita miles de profesionales no solo en IA, sino también en ciberseguridad, microelectrónica y semiconductores. Solo en ciberseguridad, la demanda estimada ronda entre 3,000 y 5,000 profesionales.
Más que contar cuántos expertos en IA se requieren, Pimento plantea un cambio de mentalidad: la inteligencia artificial debe verse como una herramienta básica, tan transversal como lo fue Microsoft Word en los años 90, integrada en todos los sectores productivos, incluido el periodismo.
IA soberana y energía: el otro gran desafío
Panamá también apunta a desarrollar IA soberana, apoyándose en su posición estratégica y en nuevos cables de fibra óptica submarina. Sin embargo, atraer esta industria implica resolver un punto crítico: la disponibilidad y el costo de la energía.
El país evalúa esquemas que permitan a las grandes industrias tecnológicas contratar energía directamente con generadoras, lo que haría más competitivo el precio eléctrico y viable la instalación de centros de datos, plantas de microelectrónica y servicios avanzados de IA.
Semiconductores: enfoque realista y estratégico
En el caso de los semiconductores, Panamá apuesta por un modelo realista: ensamblaje, pruebas y empaquetado, no fabricación. Este enfoque responde a las capacidades actuales del país y a las restricciones regulatorias globales del sector.
La estrategia se inserta en la cadena de valor logística del bloque occidental, un movimiento clave en un contexto donde la demanda de chips impulsada por la IA sigue creciendo y donde la fragilidad de la cadena quedó expuesta durante la pandemia.
Inversión y próximos pasos
La estrategia de semiconductores se apoya en cuatro pilares, con una inversión superior a los 100 millones de dólares, enfocada principalmente en:
- Formación de talento humano
- Creación de un Centro de Tecnología Avanzada de Semiconductores
- Fortalecimiento del sector privado mediante convocatorias
- Alianzas con universidades nacionales e internacionales y formación técnica
Por cada ingeniero altamente especializado que se forme, se generan hasta siete empleos técnicos, una ecuación que convierte a esta industria en una apuesta directa por el empleo y la competitividad.
Panamá ya cuenta con empresas locales que exportan servicios de IA, desde automatización de procesos hasta gobernanza de datos. El reto ahora es escalar, ordenar y acelerar. El mensaje es claro: el futuro no espera, y Panamá no quiere quedarse mirando desde la banca.





