"Es que yo no manejo de noche por lo mismo. Yo hasta las siete de la noche ya no manejo más", contó un conductor de taxi ante la ola de inseguridad que se vive en Chilibre. Los robos y hechos violentos, han ganado terreno en el país, razón que lleva a muchos trabajadores a ajustar sus horarios.
Inseguridad en las calles genera preocupación
"Yo no voy a arriesgarme a que me quiten lo poquito que he recogido. Debe haber más seguridad. La policía sabe cuáles son los lugares peligrosos aquí. Ellos no están por ahí", agregó el taxista.
María Esther recuerda con melancolía como hace algunos años podía caminar tranquilamente de noche por las calles, hoy desde las seis de la tarde cierra completamente sus puertas, al igual que sus vecinos.
"Por ahí no hay guardia. Y entonces hay mucha robadera. Ahí en La Esperanza, hay muchas cosas de droga y todo eso por ahí. Ya que son las 6 de la tarde, tú tienes que meterle llave a la puerta por lo que pasan por ahí. Ya no es como antes. La cosa está puesta mal, mal, mal", contó.
La realidad es dura, los residentes de este corregimiento piden más rondas policiales, mientras eso ocurre continúan con sus actividades diarias, procurando cuidarse entre ellos.
"Si te digo la verdad, la seguridad a veces falla, ¿verdad? Falla un poco, pero en lo que cabe nosotros como comunidad, prácticamente nos protegemos unos a los otros", destacó Graciela Chú, dirigente comunitaria.
A estos residentes no les parece justo que el miedo prevalezca cuando son más las persona trabajadoras y buenas, exigen contundencia en las estrategias de seguridad.