El reciente terremoto que sacudió a Panamá vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de fortalecer la preparación del país ante los desastres naturales. Así lo advirtió Luis Mora Riquelme, ingeniero naval y asesor del Comité Nacional de Tsunami de Panamá.
Para Mora Riquelme, el principal desafío es evaluar qué tan preparado está el país para responder ante estos fenómenos y reforzar los mecanismos de prevención, monitoreo y respuesta.
Un centro de alerta debe actuar en minutos
El experto explicó que, ante un posible tsunami de campo cercano, el tiempo de reacción puede ser extremadamente limitado, por lo que los centros de alerta deben contar con personal capacitado, instrumentos de monitoreo y protocolos definidos.
Como ejemplo, mencionó la experiencia de Chile, donde el sistema nacional de alerta de maremotos cuenta con un procedimiento que permite evaluar en un máximo de cinco minutos si un sismo puede generar un tsunami.
Este proceso contempla el análisis de información sismológica, registros de instrumentos de medición y observaciones de las zonas costeras, con el objetivo de transmitir oportunamente la información a las autoridades responsables de emitir las alertas a la población.
El especialista destacó que estos centros deben operar de manera permanente y disponer de fuentes de información redundantes para mantener la capacidad de respuesta incluso si algunos equipos dejan de funcionar durante una emergencia.
Las anomalías del mar en azuero deben ser investigadas
Sobre lo ocurrido tras el terremoto en Panamá, Mora Riquelme indicó que se reportaron anomalías en el comportamiento del mar en distintos sectores, particularmente en Isla Cañas, donde se registraron inundaciones que afectaron terrenos y sembradíos.
Sin embargo, aclaró que para determinar técnicamente si ocurrió un tsunami es necesario realizar estudios y contar con registros instrumentales que permitan establecer el origen y las características del fenómeno.
El ingeniero explicó que un tsunami no necesariamente debe ser destructivo ni generar olas de gran altura para ser considerado como tal. Lo determinante es el mecanismo que lo origina, como un desplazamiento del fondo marino que provoca el movimiento de una masa de agua.
Por ello, consideró necesario investigar las anomalías reportadas y evaluar si Panamá cuenta con los instrumentos y los registros suficientes para analizar lo ocurrido.
Panamá necesita fortalecer su capacidad de monitoreo
Mora Riquelme también señaló que el país necesita información detallada sobre la profundidad y la topografía del fondo marino, conocida como batimetría, para desarrollar modelos que permitan estimar cómo se comportaría un tsunami en las costas panameñas.
Explicó que estos datos son fundamentales para estudiar la propagación de las olas y determinar qué zonas podrían resultar afectadas ante un evento de este tipo.
El asesor del Comité Nacional de Tsunami recordó que en 2019 participó en un proyecto impulsado por la Comisión Oceanográfica Intergubernamental de la UNESCO, junto con instituciones panameñas vinculadas a la gestión del riesgo.
A su juicio, es necesario seguir fortaleciendo las capacidades técnicas, la instrumentación y los recursos disponibles para que los especialistas puedan evaluar los riesgos con mayor precisión.
Los simulacros y la educación ciudadana son claves
El especialista consideró que el reciente terremoto debe servir como una oportunidad para evaluar la respuesta de las autoridades y de la población, identificar aciertos y corregir posibles fallas en los protocolos de emergencia.
Asimismo, destacó la importancia de la educación ciudadana y de que las comunidades costeras conozcan las rutas de evacuación y los lugares seguros establecidos por las autoridades.
Mora Riquelme explicó que, si una persona se encuentra en una zona costera y experimenta un sismo tan fuerte que le impide mantenerse en pie, debe dirigirse inmediatamente a un lugar seguro, sin esperar a que se emita una alerta oficial de tsunami.




