Según las estimaciones del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), el embarazo adolescente en Panamá genera pérdidas económicas cercanas a los 1,500 millones de dólares anuales, equivalentes a aproximadamente el 2% del Producto Interno Bruto (PIB).
El proceso busca fortalecer las acciones impulsadas por el Consejo Nacional de Atención a la Madre Adolescente (Conama), presidido por el Ministerio de Desarrollo Social (Mides). Desde 2021, el organismo amplió su enfoque, pasando de la atención exclusiva de madres adolescentes a una estrategia centrada en la prevención del embarazo, la educación sexual integral, la protección de derechos y la prevención de la violencia contra niñas y adolescentes.
Hoja de ruta 2026-2030
La actualización incorporará medidas dirigidas a enfrentar factores estructurales vinculados al embarazo adolescente, entre ellos la pobreza, la deserción escolar, la violencia sexual y los matrimonios y uniones infantiles, tempranas y forzadas.
Las mesas de trabajo servirán para construir una hoja de ruta para el período 2026-2030, con el objetivo de reducir brechas territoriales, fortalecer la coordinación institucional y avanzar en el cumplimiento de los compromisos nacionales e internacionales relacionados con los derechos de la niñez y la adolescencia, así como con la igualdad de género.
Datos oficiales y de organismos internacionales muestran que Panamá redujo los nacimientos en adolescentes de más de 15,000 casos registrados en 2012 a 9,531 en 2022. Sin embargo, la tasa de fecundidad adolescente continúa por encima de los promedios regional y mundial.
Las mayores incidencias se concentran en las provincias de Darién y Bocas del Toro, así como en las comarcas Ngäbe-Buglé, Guna Yala y Emberá-Wounaan.
Las autoridades estiman que alrededor de 21 niñas y adolescentes quedan embarazadas cada día en el país, una situación que continúa representando uno de los principales desafíos para la salud pública y el desarrollo social.