La educación en Panamá se encuentra en un proceso de revisión sustentado en acuerdos nacionales previos y en discusiones sobre gestión, financiamiento y calidad del sistema. En ese contexto, Yair Velásquez, Coordinador del Proceso de reforma educativa del HD Jorge Bloise, explicó los principales elementos del debate, así como los retos que enfrenta el sistema educativo para avanzar hacia cambios sostenibles.
Velásquez señaló que estos consensos han reunido a actores del sector público, privado y social, permitiendo acuerdos que hoy sirven como base para revisar el marco legal educativo. A partir de este recorrido, se han presentado iniciativas complementarias que abordan temas estructurales antes de entrar de lleno en la reforma de la ley orgánica del sistema educativo.
Entre esas iniciativas se encuentran programas orientados a garantizar la alimentación de los estudiantes, el fortalecimiento del recurso humano y la mejora de la infraestructura escolar. También se ha planteado la creación de un Sistema Nacional de Estadística, ante la falta de información precisa que permita tomar decisiones adecuadas sobre la inversión educativa y evaluar si los estudiantes están adquiriendo las competencias necesarias.
Educación y discusión sobre financiamiento
Uno de los puntos centrales del debate es el financiamiento de la educación. Explicó que diversos especialistas han planteado la necesidad de revisar el criterio actual que fija la inversión en un porcentaje del Producto Interno Bruto, proponiendo en su lugar vincular los recursos a los ingresos corrientes del Estado.
Según indicó, ambas opciones cuentan con sustento técnico, por lo que la definición final deberá surgir del consenso entre los sectores convocados a las mesas de diálogo. Entre ellos figuran el Ministerio de Educación, gremios magisteriales, estudiantes, padres de familia, empresa privada y organizaciones laborales, quienes deberán acordar el modelo más viable para garantizar recursos suficientes y sostenibles.
Advirtió que un proceso de modernización educativa requiere presupuestos estimados y flexibles, ya que las necesidades cambian cada año. En ese sentido, subrayó que el verdadero desafío no es solo definir cuánto se invierte, sino asegurar que los fondos asignados permitan implementar las reformas y se traduzcan en mejoras reales para el sistema educativo y el desarrollo del país.
Educación y calidad del sistema
Otro eje del análisis se centra en cómo garantizar que los cambios legales se reflejen en una mejora efectiva de la calidad educativa. Velásquez explicó que el Ministerio de Educación enfrenta al menos cinco crisis estructurales, relacionadas con la gestión del sistema, la formación y administración del personal docente, la inversión y la evaluación de resultados.
En este contexto, se ha planteado la importancia de retomar evaluaciones internacionales como la prueba PISA, impulsada por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), para medir el impacto de la gestión escolar en los aprendizajes. Destacó que estos instrumentos han permitido a otros países diseñar sistemas educativos más sostenibles y evidenciar brechas entre distintos tipos de centros educativos.
Además, el proceso contempla el intercambio de experiencias con especialistas y exautoridades educativas de la región, como parte de una primera fase orientada a la instalación de mesas de trabajo. Estas instancias buscarán construir consensos a partir de los acuerdos ya existentes y definir prioridades para atender las crisis identificadas en el sistema educativo panameño.
Educación y fortalecimiento institucional
El fortalecimiento institucional es otro componente clave del debate. Señaló que la implementación de una reforma educativa requiere personal altamente técnico en los cargos estratégicos del Ministerio de Educación, capaz de diseñar, ejecutar y evaluar políticas públicas de largo plazo.




