En una cuenta de Instagram, visible para cualquier usuario, se ofrecían diplomas de cualquier universidad con el título de preferencia del cliente, a precios que oscilaban desde $125 hasta $14,500. El anuncio, por más irónico que fuera, los promocionaba como “100% legales”.
Estas pistas no solo permitieron identificar cómo se ofrecen estos diplomas. También proporcionaron datos para seguir el rastro de algunos de los documentos y comprobar si los nombres que aparecen en ellos corresponden realmente a personas que cursaron y culminaron sus estudios en las universidades que supuestamente los emitieron.
Tres casos que permitieron comprobar el fraude
Gracias a estas huellas logramos documentar al menos tres casos reales dentro del catálogo de diplomas recibidos: uno de la Universidad Tecnológica, que se puede cotejar con la lista pública de egresados desde 1981 que la universidad dispone a través de un link. El diploma que circula en el archivo acredita al portador como licenciado en Ingeniería de Software de la Universidad Tecnológica de Panamá (UTP), pero en el listado del centro de estudios no aparece como egresado.
Un diploma de la UTP bajo sospecha
La foto del diploma de la UTP certifica, con la solemnidad de cualquier diploma auténtico, que la persona en cuestión cursó estudios en la Facultad de Ingeniería de Sistemas Computacionales y que terminó la carrera en 2024. Al buscar el nombre del supuesto ingeniero en Google, nos llevó a LinkedIn donde encontramos su hoja de vida. En la parte de estudios profesionales se perfilaba como egresado de la Universidad Tecnológica, donde supuestamente cursó la carrera de Ingeniería de Software, "agosto 2018- enero 2024 (5 años 6 meses)", se lee en la sección citada. Esa fecha de egreso, coincide con la establecida en el diploma del catálogo.
El portador del diploma respondió a un mensaje en LinkedIn en el que se mostró sorprendido por la noticia. Sospechó que alguien pudiera haber usurpado su identidad y mencionó que continúa sus estudios en la UTP, pero decidió abrirse otra carrera en una segunda universidad. Solicitó una imagen del cuestionado documento, y se preguntó cómo tendría un diploma de esa casa de estudios si aún no culmina la carrera. Horas después de ese intercambio de mensajes, la fecha de culminación de sus estudios que aparecía en su perfil fue modificada: pasó de enero de 2024 a octubre de 2028.
Este medio logró corroborar que se trata de un caso real. Se contactó a dos de las empresas que aparecen en su sección de experiencia laboral para confirmar si efectivamente había trabajado ahí, y lo corroboraron. En la última compañía donde laboró, se nos informó que después de casi un año de permanecer en la empresa, renunció: "No llenaba las expectativas para el cargo para el que fue contratado", indicó uno de los dependientes.
La licenciatura en Biología Marina
El segundo caso verificado corresponde a una licenciatura en Biología Marina, expedida según el folleto por la Universidad Marítima Internacional de Panamá (UMIP). La imagen del diploma muestra datos legibles, particularmente la combinación del segundo nombre y el primer apellido de la persona que figura en el presunto diploma. Consultada la universidad, respondió que, basada en los datos parciales que mostraba el documento, se realizó “la correspondiente verificación en los registros académicos de la Secretaría General, sin que conste la emisión de un diploma de la Facultad de Ciencias del Mar de la UMIP”, que corresponde a la combinación de nombres.
El diploma de Derecho que dejó al descubierto el nombre
El más flagrante de los descuidos ni siquiera necesitó ampliar la fotografía: era un diploma de Licenciatura en Derecho y Ciencias Políticas de ISAE Universidad con el nombre completo del titular que quedó sin tachar. De la docena de documentos, es el único título en Derecho: una carrera que, a diferencia de las demás, exige idoneidad profesional para ejercer. La universidad confirmó que el nombre en cuestión no aparece en sus registros, como tampoco existe una idoneidad en el Órgano Judicial bajo el mismo nombre. Este es el tercer caso.
No eran simples plantillas
Es decir: no se trata de plantillas genéricas ni de ejemplos ilustrativos para atraer clientes. Al menos tres de las muestras del portafolio que ‘Alberto’, como se identifica la persona que envía los mensajes al teléfono, exhibe como prueba de su trabajo son diplomas que corresponden a personas reales, con nombres y documentos que las universidades que supuestamente los emitieron no reconocen como propios.
La operación del aparente dueño de la cuenta no solo falsifica el diploma final, sino todo el historial académico que lo respalda, certificaciones de estudiante activo y transcripciones de créditos, lo cual hace mucho más difícil detectar el fraude si alguien pide "más que el diploma" como prueba adicional. Los créditos demostrativos completos tienen el costo de $4,833, la tercera parte del valor de la carrera registrada.
Cómo funcionaba la oferta de diplomas
Da la impresión de que el vendedor conocía al dedillo la metodología que emplean las empresas y el gobierno al solicitar empleo. Ofrecía un asesoramiento gratuito sobre qué tipo de documento aspirar según la necesidad: pueden ser usados para trabajar en instituciones de gobierno siempre y cuando la escala salarial sea menor a $2,500 y que su puesto no sea de jerarquía o que su contrato sea definido. “Si usted va a firmar permanencia, pero su salario será menor a $2,500, también puede usar estas opciones”.
Enseguida agrega: “Si su escala salarial es mayor a $2,500, pero su contrato es definido y no mayor a 10 meses para renovar, también puede usar estas opciones, ya que en estas condiciones la Contraloría (General de la República) no hace verificaciones de título”.
En la empresa privada, el umbral sube a $3,500 mensuales, se lee en la explicación. Añade que en ese tipo de coyunturas, los departamentos de Recursos Humanos solo piden verificación cuando se trata de un cargo con jerarquía, pero en contratos temporales no suelen hacerlo. En el primer caso, la empresa confirmó que el salario era menor que la cantidad en mención y que no corroboró los estudios del aspirante.
Tres opciones, tres precios
En el menú de alternativas que envió el portador del número a través de WhastsApp, presentaba tres niveles de servicio, cada uno con su propio protocolo.
La opción de $14,500
La Opción 1 es la de gama alta: un diploma de licenciatura "registrado, 100% legal", con firmas frescas y entrega presencial, por $14,500. El proceso en este caso tiene una formalidad distinta al resto de las selecciones: una cita en su residencia "para que usted sepa dónde localizarme en todo momento", un abono del 50% contra un recibo de "confección de documentos", y una espera mínima de 120 días hábiles antes de la entrega final.
El cliente, según el texto recibido, podrá verificar el trabajo de varias formas: se le proporciona un usuario y una contraseña de la plataforma de la universidad elegida para revisar sus propios créditos. Una segunda manera es acercarse a la Secretaría General a pedir sus créditos autenticados o solicitar una certificación de egresado en la facultad. Tres maneras de comprobar que su trabajo resiste cualquier escrutinio.
Si el cliente no cuenta con el dinero puede optar por un diploma que le sirva para encontrar un trabajo en la empresa privada o en el gobierno y posteriormente, cuando “pueda ahorrar y pagar la diferencia del costo del registro, en ese momento (se incluye) un código de barras” y un número único que identifique el documento “el cual no será repetido en otro documento y será activado en caso de que usted decida hacer el registro”.
La metodología sobre el número que identifica el diploma aplica de igual forma para las universidades privadas, según el texto recibido. Por la conversación, da la impresión de que el oferente dominaba procedimientos sobre el registro de diplomas y que las firmas de rectores, decanos o secretarios generales no eran un problema; todo depende del precio. Aparenta un producto seguro, respaldado por los años de experiencia.
El diploma demostrativo de $125
La Opción 2, la más barata, es el diploma "demostrativo, no registrado": un archivo digital por $125, entregado en una o dos horas, sin necesidad de abono. Se anuncia como "ideal para conseguir plaza de trabajo" no para estudiar, no para un trámite personal, sino específicamente para engañar a quien contrata.
La opción impresa por $250
La Opción 3 es el mismo producto, pero impreso "idéntico al original", por $250 a entregar en persona, o $300 contra entrega si el cliente prefiere no dejar un abono. “Coloque bien las tildes, por favor”, advertía. El lugar de encuentro, detallaba, era el estacionamiento del KFC de Plaza Tocumen el mismo sitio, cabe suponer, para un negocio que ya lleva "años de trayectoria".
Un catálogo con diplomas de distintas universidades
El catálogo que circuló ‘Alberto’ por WhatsApp no era un anuncio suelto: era una hoja impresa, fotografiada y filmada como quien exhibe un muestrario, con más de una decena de diplomas distintos acomodados uno junto al otro. Universidad de Panamá, la Marítima Internacional, la UMECIT, la Latinoamericana de Comercio Exterior, la Católica Santa María La Antigua, la del Istmo, la Tecnológica de Panamá, ISAE, la Latina, la Interamericana. No discriminaba por prestigio ni por especialidad.
Administración de Empresas, Biología Marina, Mercadeo y Publicidad, Ingeniería Industrial, Arquitectura, Periodismo, Derecho y Ciencias Políticas: cualquier título, de cualquier casa de estudios, era factible obtenerlo, como si fuera un producto de estantería.
En cada muestra del archivo, el nombre del cliente aparece tachado con un trazo grueso de tinta negra, la misma medida de "seguridad" que ‘Alberto’ menciona en su catálogo de precios. Pero en al menos siete de los doce diplomas exhibidos, se aprecia un nombre parcial o total, o una identidad que logra asomarse por debajo del tachón. Con estas pistas ubicamos los tres casos, del resto, no se logró confirmar por el bloqueo que impedía ver los nombres.
El anuncio
La cuenta de Instagram @diplomaspma invitaba a los jóvenes a “cumplir sus metas con un diploma escolar” con diferentes opciones según la necesidad y el presupuesto. En otro post se leía: “Diplomas y certificados escolares, universitarios, para cursos del Inadeh (Instituto Nacional de Formación Profesional y Capacitación para el Desarrollo Humano), créditos, certificaciones”. En un recuadro aparecía: “opciones registradas y demostrativas en todo lo antes mencionado”. En todos los avisos se asociaba el mismo número telefónico.
“Obtén tu diploma y título universitario, fácil, rápido y seguro. Escríbenos al WhatsApp xxxx0889”, se lee en otro de los anuncios de Instagram.
El rastro que siguió por WhatsApp
Esta cuenta estaba activa en Instagram justo cuando la opinión pública se escandalizaba por los hallazgos del Ministerio de Educación sobre diplomas falsos, revelados en mayo, que derivó en 401 denuncias ante el Ministerio Público. En ese momento, la ministra Lucy Molinar citó a los medios de comunicación para informar al país sobre la cantidad de diplomas presentados por docentes que no contaban con los títulos, información corroborada por las universidades en cuestión y denunciada judicialmente.
Pero ni las revelaciones de la ministra de turno, ni los titulares que acaparaban las portadas de los medios de comunicación, o los operativos policiales para desarticular estas redes, detuvieron la publicación de la venta de diplomas en la cuenta de Instagram @diplomaspma. La monitoreamos por aproximadamente cuatro meses y la cuenta se mantuvo pública, vendía diplomas como quien ofrece un artículo en un almacén. Pero, por alguna razón, en la última semana de septiembre desapareció de Instagram.
Una operación que continuó fuera de las redes
Una vez fue eliminada o desactivada de Instagram, a pesar de no contar con la vitrina de las redes, el servicio continuó por WhatsApp. Lo comprobamos al solicitar información con distintos números telefónicos, hasta que solicitamos su versión para incluirla en el reportaje.
En ese momento, el vendedor borró todos los mensajes recientes que había enviado por WhatsApp; el mismo día que lo contactamos, el número de celular asociado a la cuenta de Yappy dejó de existir y, al parecer, eliminó su número de WhatsApp.
En todas las solicitudes efectuadas a través de varios números telefónicos se recibió el mismo mensaje explicativo sobre todos los servicios que ofrece ‘Alberto’, quien presume de tener “años de trayectoria” en el negocio. La oferta detallaba en el primer párrafo, con letras mayúsculas, como para no tener que explicar dos veces lo mismo, el siguiente mensaje transcrito de forma literal: “COSTOS CARRERAS UNIVERSITARIAS UNIVERSIDAD NACIONAL NO TRABAJAMOS CON NINGUNA CARRERA DENTRO DEL AREA DE LA SALUD, CARRERAS QUE REQUIEREN IDONEIDAD SOLO PUEDEN TOMAR LA OPCIÓN 1 Y ES UN TRÁMITE QUE USTED REALIZA. LICENCIATURAS, TECNICOS HE INGENIERIAS TIENEN EL MISMO COSTO”.
La oferta y sus condiciones
El aviso, que se repitió en los números que se emplearon para pedir información, describía que los precios de la Universidad Nacional, Campus Central, eran los mismos en todas las opciones que ofrecía, pero se incrementaban cuando se trataba de un diploma en provincias centrales, al igual que en un documento originado en cualquier universidad privada. El monto en cuestión variaba según la carrera, la sede y la clasificación de la casa de estudios.
La oferta también incluía un portadocumentos; el de la Universidad de Panamá, por ejemplo, tenía un precio de $150. Consistía en un folder duro de color negro con el logo de la casa de Méndez Pereira en la portada; el de la Universidad Interamericana era de color azul, con su distintivo en la portada.
Los servicios se ofrecían con naturalidad y confianza: “SE LE ENVIA ESTE DETALLE PARA DARLE A CONOCER NUESTRAS OPCIONES Y METODOS DE TRABAJO, SI DESEA EL COSTO DE ALGUNA OPCION EN OTRA UNIVERSIDAD AL FINALIZAR DE LEER NOS INDICA LA OPCION Y UNIVERSIDAD PARA BRINDARLE EL COSTO”.
Al final enviaba un mensaje reputacional: “el tiempo y las referencias hablan por nosotros, no le engañamos y nuestros costas están ligados a los beneficios que recibe, quedamos a sus órdenes”. Y remataba con una advertencia: “Los precios son válidos por 15 días a partir del día en que solicita el diploma”.
Los requisitos para comprar un diploma
Adquirir un documento de esta naturaleza es un delito, anticiparon varios abogados penalistas, fiscales y exfiscales consultados, ante nuestra intención de hacerlo.
Todas las alternativas requerían enviar al vendedor una imagen de la cédula, el nombre completo ‘bien escrito’, la licenciatura o título en cuestión, el año de graduación y el nombre de la universidad que se desea. No aceptaba pagos en efectivo, solo en ACH o Yappy.
El intento por obtener la versión de ‘Alberto’
Intentamos contactar a ‘Alberto’ para conocer su versión. Al respecto, hicimos reiteradas llamadas al número con terminación “0889”, pero no respondió. Tampoco contestó los mensajes de texto directos que buscaban su versión para el reportaje.
Respecto a esta cuenta, consultamos con el Ministerio Público si existía una investigación abierta, pero el equipo de prensa indicó que la fiscalía no podía ofrecer detalles porque la “investigación se encontraba en estricta reserva”.
Una cuenta que operaba a la vista de cualquiera
Mientras el Ministerio de Educación revisa expediente por expediente y cada universidad contrasta nombre por nombre en las listas que Meduca le hace llegar, esta cuenta operó a la vista de cualquiera que buscara "diplomas" en Instagram. No se escondió: dio su nombre, su método de pago, su punto de entrega y hasta una advertencia ortográfica "coloque bien las tildes, por favor, para no equivocarme" antes de vender un título universitario falso.
En el historial del perfil de Instagram se aprecia que inició en 2020, tenía 116 seguidores y cambió de usuario en dos ocasiones. Aunque la cuenta @diplomaspma desapareció de Ia red social a finales de septiembre, nada indica, sin embargo, que el negocio haya cerrado solo que cambió de vitrina.
La investigación del Ministerio Público, mientras tanto, sigue en reserva. Alberto, en todo este tiempo, nunca la necesitó.




