El clima de negocios en Panamá enfrenta retos estructurales relacionados con la confianza, la institucionalidad y la generación de empleo, factores clave para atraer mayor inversión y lograr un crecimiento económico sostenido, según el análisis de Gabriel Diez, presidente del Consejo Nacional de la Empresa Privada.
Sin embargo, Diez advirtió que el crecimiento económico registrado en los últimos años, con tasas que han oscilado entre el 3 % y el 5 %, no se ha traducido de manera efectiva en la creación de empleo. En ese sentido, remarcó que el principal reto del país es lograr un crecimiento que no sea solo numérico, sino que impacte directamente en la generación de puestos de trabajo, especialmente para los más de 300 mil panameños que actualmente buscan empleo y para los miles de jóvenes que se gradúan cada año de institutos técnicos y universidades.
Inversión, confianza e institucionalidad
De acuerdo con el líder empresarial, la confianza es el factor determinante para incentivar la inversión. Esta confianza, explicó, debe construirse en las instituciones del Estado, en la estabilidad de las reglas del juego y en el respeto al Estado de Derecho. A su juicio, Panamá debe reforzar su institucionalidad y evitar los constantes cambios administrativos que se producen cada cinco años, lo que afecta la continuidad de los proyectos y desalienta a los inversionistas.
Diez también identificó a la burocracia y la tramitología como uno de los principales frenos para invertir. Aunque reconoció avances en algunos procesos, sostuvo que la excesiva complejidad de los trámites sigue retrasando proyectos y encareciendo la actividad económica. Estudios recientes, recordó, ubican a Panamá entre los países más burocráticos para la constitución de empresas, una situación que impacta de forma directa a los emprendedores y al sector formal.
Competitividad, empleo y costos energéticos
En términos de competitividad regional, el presidente del CONEP afirmó que el país pierde terreno frente a otras economías debido a la falta de simplificación de trámites y a la ausencia de políticas de Estado sostenidas en el tiempo. Para el sector privado, no existe mejor programa social que el impulso al empleo formal, por lo que planteó la necesidad de facilitar la formalización gradual de emprendedores y pequeños negocios.
Otro factor que incide en el clima de negocios es el costo y la calidad de la energía. Señaló que, más allá del precio, las fallas en el suministro y la falta de planificación a largo plazo afectan la productividad de las empresas. A su juicio, mejorar la institucionalidad del sector energético y garantizar inversiones sostenidas en transmisión y distribución es fundamental para reducir costos, elevar la competitividad y generar un entorno más atractivo para la inversión nacional y extranjera.




