El comisionado suplente de la Comisión Nacional de Salario Mínimo, Gustavo Herrera, explicó que la propuesta presentada por CONATO busca un ajuste diferenciado: 7% para las grandes y 6% para las pequeñas empresas, con el fin de evitar afectar a las microempresas y no disparar el desempleo.
Según Herrera, la aspiración del movimiento sindical es lograr un aumento aterrizado en la realidad económica, pero que no genere despidos. Además, insistió en limpiar la mesa de negociación de “politiquería” y enfocarla en temas laborales reales: “Panamá tiene su propio vino; puede ser amargo, pero es nuestro vino”, dijo.
Impacto del ajuste propuesto
El 60% de los trabajadores que ganan salario mínimo están en los sectores de comercio, construcción y servicios. Con un aumento del 7%, ese grupo que hoy ronda entre 600 y 650 dólares podría llegar cerca de los 700 dólares mensuales.
En otros sectores, el impacto sería menor: algunos trabajadores recibirían entre 20 y 25 dólares, y solo los de mayor escala alcanzarían entre 50 y 60 dólares.
Herrera también detalló que hay 59 tasas salariales distribuidas en 74 actividades, lo que genera disparidades. Puso como ejemplo al sector agrícola, donde miles de trabajadores están en zona 2 y reciben salarios muy bajos, lo que agrava el desbalance económico.
El debate: subir el salario mínimo sin afectar el empleo
El sector empresarial advierte que un aumento fuerte podría obligarlos a recortar costos. Herrera replica que la economía depende del consumo, y que sin ingresos suficientes “una economía no funciona”.
A un día del cierre de las negociaciones, el dirigente reiteró que el trabajo apenas empieza: desde contratos temporales recurrentes hasta figuras de tercerización que, aunque legales, precarian el empleo. “Es un problema inmoral, aunque no ilegal”, afirmó.
CONATO espera que este ajuste marque un punto de inflexión para mejorar los ingresos y avanzar hacia un sistema más equilibrado para trabajadores y empresas.





