El cáncer de próstata ocupa el primer lugar en incidencia entre los hombres en Panamá y puede avanzar sin presentar síntomas en sus etapas iniciales, por lo que la evaluación médica oportuna es fundamental para detectar la enfermedad y valorar las opciones de tratamiento.
La uróloga Beliza Bernal Montemayor advirtió que uno de los principales riesgos de este tipo de cáncer es que puede desarrollarse sin manifestaciones clínicas en sus primeras etapas. Por ello, instó a los hombres a conocer sus factores de riesgo y acudir a evaluación médica sin esperar a presentar molestias.
“Es más favorable tratar a un paciente que tiene una enfermedad localizada que a uno que llega tarde a la consulta”, explicó la especialista, al destacar que el diagnóstico temprano permite evaluar tratamientos con intención curativa.
Entre los principales factores de riesgo se encuentran la edad avanzada, los antecedentes familiares especialmente tener un padre o hermano diagnosticado con cáncer de próstata a una edad temprana, determinadas alteraciones genéticas y la ascendencia africana.
La especialista señaló que, cuando la enfermedad progresa, pueden presentarse manifestaciones como pérdida de peso, dolor óseo o sangre en la orina. Estos signos requieren evaluación médica y pueden estar relacionados con una enfermedad avanzada. Por ello, insistió en que los hombres no deben esperar a desarrollar síntomas para buscar orientación profesional.
Pruebas
Bernal Montemayor destacó la utilidad del antígeno prostático específico (PSA), una prueba de sangre, y del tacto rectal como herramientas que pueden contribuir a la evaluación de la próstata. La necesidad y frecuencia de estas pruebas deben determinarse de manera individualizada, tomando en cuenta la edad, los antecedentes familiares y otros factores de riesgo, en coordinación con un profesional de salud.
En cuanto al tratamiento, explicó que las alternativas dependen de las características del tumor, el riesgo y la etapa en que se encuentre la enfermedad. En determinados pacientes puede considerarse la vigilancia activa, mientras que otros pueden requerir cirugía abierta, laparoscópica o asistida por robot, así como radioterapia.
La uróloga hizo un llamado a superar los tabúes que todavía rodean los controles prostáticos y recordó que la prevención también implica buscar orientación médica a tiempo. La evaluación oportuna permite identificar la enfermedad en etapas más tempranas y determinar las alternativas de manejo más adecuadas para cada paciente.



