Aris Pimentel, presidente de la Cámara de Comercio de Bocas del Toro, expuso la delicada situación que enfrenta la provincia debido a los bloqueos, la falta de conectividad y la reciente decisión de la empresa Chiquita Panamá de cerrar de forma definitiva la producción en tres fincas bananeras.
Pimentel advirtió que la provincia sigue siendo altamente dependiente del monocultivo del banano, y que históricamente el Estado no ha impulsado alternativas económicas. “El abandono ha sido eterno. No se ha desarrollado ninguna otra posibilidad de empleo fuera de lo agrícola”, lamentó.
Bocas del Toro incomunicada
El empresario también denunció la vulnerabilidad de Bocas del Toro ante los cierre de vías, ya que cuenta con una sola carretera de conexión terrestre con el resto del país.
Cierre de fincas: ¿una decisión irreversible?
Sobre el reciente anuncio de Chiquita Panamá, que comunicó la suspensión definitiva de sus operaciones en varias fincas, Pimentel mostró preocupación por un daño que podría ser irreversible.
Además, alertó sobre el deterioro actual de las plantaciones debido al abandono por falta de mantenimiento, lo que afectará la producción futura incluso si se logra una eventual reactivación.
¿Manipulación y falta de desarrollo?
Pimentel también señaló que, más allá del conflicto laboral, hay factores políticos y sociales que agravan la situación, especialmente en relación con la población indígena.
Un llamado al Estado
El presidente de la Cámara concluyó con un llamado al gobierno central a invertir en infraestructura, diversificación económica y desarrollo social en Bocas del Toro, para romper con la dependencia del monocultivo y garantizar sostenibilidad a largo plazo.
“Algunos pueden migrar y poner su negocio en otra provincia, pero la mayoría de los trabajadores no tiene esa opción. ¿Qué va a ser de ellos?”, se preguntó.