El volcán de Fuego, cuya fuerte erupción provocó la evacuación de más de 1.700 personas en Guatemala, redujo este miércoles su actividad y parece estar en calma, aunque persiste el riesgo de avalanchas de material ardiente, advirtieron expertos y autoridades de protección civil.
"Se espera que la actividad eruptiva disminuya gradualmente" este miércoles, pero "no se descarta la posibilidad" de un descenso abrupto de "corrientes" de material ardiente acumulado durante la potente erupción, informó el Instituto de Vulcanología.
Esas avalanchas son "la mayor amenaza para las comunidades ubicadas en las cercanías" de las barrancas, principalmente del flanco suroeste, aseguró el organismo estatal.
Desde la ciudad sureña de Escuintla, adonde fueron refugiados pobladores de aldeas asentadas en las faldas del coloso, un periodista de AFP observó leves expulsiones de gases y ceniza del volcán en aparente calma.
La vocera de la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred), Valeria Urízar, aseguró a periodistas que algunos habitantes que estaban albergados empezaron a regresar a sus casas de forma "voluntaria", pese a la advertencia de que el riesgo persiste.
La funcionaria agregó que aún se mantiene la alerta roja, de máxima peligrosidad, en los departamentos de Escuintla, Sacatepéquez y Chimaltenango, aledaños al macizo de 3.763 metros de altura.
El volcán de Fuego es uno de los tres activos del país, junto al Pacaya (sur) y el Santiaguito (oeste).
Una fuerte erupción, el 3 de junio de 2018, provocó una avalancha que arrasó una comunidad con un saldo de 215 muertos y una cifra similar de desaparecidos.
Las más recientes fases eruptivas del volcán de Fuego ocurrieron en febrero pasado y en junio de 2025, lo que obligó a la evacuación de unas 800 personas.
En 1932 otra erupción lanzó cenizas que llegaron a El Salvador (a 125 km de distancia) y Honduras (a 175 km).