El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció una nueva ofensiva económica contra Irán mientras el conflicto entre ambos países, que se extiende desde hace casi seis meses, muestra señales de estancamiento en el plano militar.
La escalada ocurre en un contexto de fuertes tensiones regionales, sanciones económicas y afectaciones al comercio y al suministro energético internacional.
Irán desafía la estrategia de máxima presión de Trump
El canciller iraní, Abás Araqchi, cuestionó el nuevo plan anunciado por Trump y aseguró que la estrategia estadounidense busca desviar la atención de sus propios problemas internos.
Desde el inicio de la guerra, desencadenada por ataques conjuntos de Israel y Estados Unidos el 28 de febrero, Trump ha alternado declaraciones de fuerte tono con cambios de postura sobre la estrategia militar y diplomática frente a Teherán.
Sin embargo, la impopularidad del conflicto dentro de Estados Unidos y la reducción de las reservas de municiones parecen haber contribuido a una postura más cautelosa por parte del mandatario.
Trump amenaza con consecuencias económicas sin precedentes
En un extenso mensaje publicado en Truth Social, Trump anunció lo que calificó como “la operación económica más aplastante jamás emprendida contra ningún país”.
El mandatario exigió el fin del contrabando de petróleo, el intercambio de divisas y las transferencias de efectivo relacionadas con Irán.
Además, advirtió a terceros países que cualquier institución financiera, empresa, aeropuerto o entidad gubernamental que proporcione apoyo económico a Teherán enfrentará “tremendas consecuencias económicas”.
La advertencia se suma a las declaraciones realizadas previamente por el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, quien había amenazado a Irán con un aislamiento económico “como el mundo nunca ha visto”.
¿Qué busca Trump con la nueva ofensiva económica?
La estrategia de Washington forma parte de la política de “máxima presión” que Trump impulsó durante su primer mandato y que volvió a aplicar después de regresar a la Casa Blanca en enero de 2025.
El objetivo es utilizar las sanciones y restricciones financieras para debilitar la capacidad económica de Irán y aumentar la presión sobre el Gobierno de Teherán.
No obstante, Irán ha rechazado hasta ahora las exigencias estadounidenses y mantiene una posición desafiante frente a Washington.
Uno de los principales puntos de tensión es el estrecho de Ormuz, una ruta marítima estratégica por la que transitaba antes de la guerra aproximadamente una quinta parte de los hidrocarburos mundiales.