Con un perfil marcadamente nacionalista, una reputación de adicta al trabajo y una imagen poco convencional como exbatería de heavy metal, Sanae Takaichi, la primera mujer en gobernar Japón, consolidó el domingo su liderazgo político tras una contundente victoria electoral de su partido.
Sanae Takaichi, una "dama de hierro" al frente de Japón
Takaichi asumió el poder en un contexto complejo: un partido debilitado, sin mayoría parlamentaria, golpeado por la inflación persistente, escándalos de financiación y el auge del partido populista antiinmigración Sanseito.
Tras su victoria, la primera ministra anunció que impulsará un ambicioso programa de fortalecimiento de las Fuerzas Armadas, además de medidas adicionales de estímulo económico, alineadas con las políticas de su mentor, el ex primer ministro Shinzo Abe.
Choque con China y postura firme sobre Taiwán
Fiel a su ideología ultraconservadora, Takaichi adoptó desde el inicio un tono duro en materia migratoria y de política exterior. En noviembre, sugirió ante el Parlamento que Japón podría intervenir militarmente en caso de un ataque chino contra Taiwán, lo que provocó una inmediata reacción de Pekín.
China respondió con restricciones a la exportación de productos de posible uso militar y de tierras raras, esenciales para sectores estratégicos como los vehículos eléctricos y la industria armamentística.
No es el primer enfrentamiento entre Takaichi y el gigante asiático. Como ministra de Seguridad Económica, ya había advertido sobre el aumento del poder militar chino y defendido una mayor cooperación en seguridad entre Tokio y Taipéi.
Polémicas simbólicas y vínculos internacionales
La primera ministra también ha generado controversia por sus visitas al santuario Yasukuni, un lugar que honra a criminales de guerra japoneses y que es visto por países vecinos como símbolo del pasado imperialista de Japón.
En el plano internacional, Takaichi ha buscado reforzar relaciones con Estados Unidos y no ha ocultado su admiración por líderes conservadores como Donald Trump y la ex primera ministra británica Margaret Thatcher, conocida como la “Dama de Hierro”.
Heavy metal, cultura pop y una imagen disruptiva
Su pasado como batería en una banda universitaria de heavy metal ha contribuido a una imagen poco habitual en la política japonesa. El mes pasado, Takaichi sorprendió al público al interpretar canciones de K-pop junto al presidente surcoreano Lee Jae Myung, un momento que se volvió viral y generó elogios en redes sociales.
Las imágenes fueron tan comentadas que algunos usuarios llegaron a cuestionar si se trataba de contenido generado por inteligencia artificial.
Una líder conservadora en temas de género
Pese a ser la primera mujer en el cargo, Takaichi mantiene posturas conservadoras en materia de igualdad de género. Se opone, por ejemplo, a modificar la ley que obliga a las parejas casadas a compartir apellido, una norma que suele afectar principalmente a las mujeres.
Aunque prometió alcanzar niveles “nórdicos” de equilibrio de género, su primer gabinete incluyó solo dos mujeres entre 19 ministros.
Economía, disciplina y un ritmo de trabajo extremo
En el ámbito económico, la primera ministra defiende una política monetaria expansiva y un alto gasto fiscal para combatir la inflación. Su estilo de liderazgo también se caracteriza por una disciplina extrema.
“Trabajaré, trabajaré, trabajaré”, prometió al asumir la presidencia del PLD. En noviembre reconoció que duerme entre dos y cuatro horas por noche, tras causar revuelo por convocar una reunión de su equipo a las 3 de la madrugada.