Estados Unidos y China han alcanzado un nivel de “estabilidad estratégica” en su relación bilateral, afirmó el secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, este miércoles, en declaraciones previas a la esperada visita del presidente Donald Trump a Pekín, programada del 31 de marzo al 2 de abril.
Visita de Trump a China en el centro del nuevo enfoque diplomático
La visita de Trump a China marcará su primera estancia oficial en el país asiático desde el inicio de su segundo mandato, y se produce en medio de tensiones comerciales y desacuerdos sobre aranceles y políticas de inversión. Analistas señalan que la reunión con el presidente chino Xi Jinping podría enfocarse en temas de comercio, cadenas de suministro y seguridad regional.
El viaje ha sido percibido como un intento por consolidar la cooperación entre las dos potencias, aunque persisten desafíos clave, como la desconfianza mutua y las disputas sobre políticas arancelarias.
“Estabilidad estratégica”: ¿qué significa?
Rubio explicó que la idea de “estabilidad estratégica” no implica ausencia de tensiones, sino la decisión de evitar una escalada que podría llevar a un enfrentamiento económico o político de mayores proporciones. Según el secretario de Estado, esa estabilidad se vislumbra como un equilibrio tácito para gestionar conflictos y diferencias sin deteriorar aún más los lazos.
El funcionario también mencionó la intención de seguir presionando a China para negociar un acuerdo nuclear trilateral con Estados Unidos y Rusia, aunque detalles sobre ese posible proceso quedaron por definirse.
Relevancia global: comercio y seguridad internacional
La relación entre EE. UU. y China dos de las economías más grandes del mundo tiene implicaciones globales que van más allá de las fronteras. Los temas en la agenda incluyen:
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Guerra comercial y aranceles
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Seguridad regional y cadenas de suministro
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Presión sobre acuerdos nucleares multilaterales
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Tensiones ideológicas y diplomáticas



