El Parlamento de Nicaragua aprobó este fin de semana una propuesta de reforma constitucional que busca impedir la aplicación de leyes extranjeras y resoluciones internacionales que, según el Gobier, afecten la soberanía del país.
Nicaragua rechaza efectos de leyes extranjeras
La Asamblea Nacional, controlada por el Gobier de Daniel Ortega y Rosario Murillo, aprobó incorporar a la reforma un artículo que establece que Nicaragua no permitirá la aplicación extraterritorial de leyes extranjeras.
El texto señala que ninguna normativa emitida por otro Estado u organismo internacional tendrá efectos jurídicos en Nicaragua si considera que afecta su independencia, soberanía o paz.
El presidente del Parlamento, Gustavo Porras, afirmó que las leyes aplicables en el país deben ser nicaragüenses y que únicamente tendrán vigencia los convenios suscritos oficialmente por el Estado.
Reforma ocurre tras presión de la OEA
La decisión se produce pocos días después de que la Organización de Estados Americanos (OEA) aprobara una resolución impulsada por Estados Unidos para convocar una reunión urgente de cancilleres sobre la situación política de Nicaragua.
La prensa nicaragüense en el exilio interpretó la reforma como un intento de impedir que posibles resoluciones de la OEA o de otros organismos internacionales tengan efectos dentro del país.
Crece el rechazo internacional
Varios gobiernos y organismos internacionales han cuestionado los planes del Gobierno de Ortega para limitar la participación de la oposición en las elecciones.
Tras la aprobación de la reforma, Rosario Murillo volvió a arremeter contra los opositores, a quienes calificó de “mercenarios”, “traidores” y “cobardes”.
Ortega y Murillo mantienen el control político de Nicaragua desde hace años, en medio de fuertes críticas internacionales por la represión de las protestas de 2018 y el posterior exilio de cientos de miles de nicaragüenses.




