El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, afirmó este jueves que no comenzará la reconstrucción de la Franja de Gaza hasta que el grupo islamista Hamás sea completamente desarmado, una condición que vuelve a evidenciar las diferencias entre las partes sobre el futuro del enclave palestino.
La declaración se produce en medio de los esfuerzos internacionales para avanzar en un plan que busca poner fin a la ofensiva militar en Gaza y establecer un nuevo esquema de seguridad y gobierno para el territorio.
Israel aún no autoriza el ingreso de una fuerza internacional a Gaza
La oficina de Netanyahu también indicó que el Gobierno israelí todavía no ha aprobado la entrada de una fuerza internacional en Gaza, contemplada en la propuesta impulsada por Estados Unidos.
El anuncio llega pocos días después de una reunión celebrada en Jerusalén entre Netanyahu, Jared Kushner, yerno y asesor del presidente Donald Trump, y Nickolay Mladenov, director de la Junta de Paz.
Durante el encuentro se abordaron los pasos necesarios para avanzar en la implementación del plan destinado a poner fin al conflicto en Gaza.
Kushner se reunió con representantes de Hamás en Egipto
Un día antes de su encuentro con Netanyahu, Kushner viajó a Egipto, donde mantuvo conversaciones con una delegación de Hamás y mediadores egipcios.
Según una fuente de seguridad egipcia citada por EFE, en la reunión participó Jalil al Haya, líder de Hamás, quien reafirmó el compromiso del movimiento palestino con la hoja de ruta de 15 puntos propuesta por Trump.
Netanyahu, sin embargo, rechazó esa propuesta el pasado 9 de agosto, lo que mantiene abiertas las diferencias entre Israel y Hamás sobre las condiciones para poner fin al conflicto.
El desarme de Hamás y la retirada israelí son los principales obstáculos
La propuesta estadounidense contempla el despliegue de una fuerza militar internacional en Gaza y la creación de un comité tecnócrata palestino encargado de administrar el territorio.
Posteriormente, comenzaría un proceso de desarme de Hamás acompañado por una retirada progresiva de las tropas israelíes.
Sin embargo, las posiciones de Israel y Hamás continúan alejadas.
El movimiento palestino exige que las tropas israelíes se retiren antes de entregar sus armas, mientras que el Gobierno israelí sostiene que sus fuerzas deben permanecer en Gaza hasta garantizar la desmilitarización del enclave.
Esta diferencia constituye uno de los principales obstáculos para avanzar hacia un acuerdo sobre el futuro de Gaza.





