El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, anunció este martes que arreciará la "guerra" contra la pandillas luego del asesinato de tres policías durante una emboscada, presumiblemente perpetrado por estas organizaciones.
Entre los agentes acribillados figuran el jefe de la sección del sistema de emergencias 911 y dos policías (un hombre y una mujer) que fueron atacados en el barrio La Realidad, en Santa Ana, la segunda ciudad en importancia del país, a unos 60 km al oeste de El Salvador.
En respuesta a una escalada de 87 asesinatos cometidos entre el 25 y 27 de marzo, el Congreso acogió un pedido de Nayib Bukele para decretar un régimen de excepción, que ha permitido detener a 43.086 presuntos pandilleros.
Ese régimen de excepción, prorrogado hasta fines de julio, permite detenciones sin orden judicial. Ha sido considerado "insostenible" por el encargado de negocios de la embajada de Estados Unidos en San Salvador, Patrick Ventrell.
Para Nayib Bukele, "decir que el régimen de excepción es insostenible probablemente fue una opinión desafortunada".
"Si se refiere a que no puede quedar para siempre, estamos de acuerdo, no puede ser quimioterapia para siempre", consideró.
Pero "si se refiere a que se suspenda la quimioterapia antes de eliminar el cáncer, entonces es totalmente absurdo porque lo único que vamos a lograr es que el cáncer nos mate a todos".
Organizaciones como Amnistía Internacional y la ONG Human Rights Watch han llamado al gobierno salvadoreño a respetar los derechos humanos.
En El Salvador operan principalmente las pandillas MS-13 y Barrio 18. Hasta antes de la arremetida del gobierno, estaban encarcelados unos 16.000 de sus miembros.
Pero con las detenciones de los últimos tres meses, estarían tras las rejas 59.086 miembros, un 84% de los 70.000 miembros que oficialmente se considera existen en el país.