El derrocado presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, comparece este jueves ante un tribunal federal en Nueva York en el marco del proceso judicial en su contra por cargos de narcotráfico y terrorismo.
Segunda audiencia clave en el caso por narcoterrorismo
Maduro, de 63 años, permanece detenido junto a su esposa, Cilia Flores, en una prisión federal en Brooklyn desde inicios de enero.
Ambos enfrentan múltiples cargos, entre ellos conspiración por “narcoterrorismo”, tráfico de cocaína y delitos relacionados con armas, en un caso impulsado por la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York.
Durante su primera audiencia, el exmandatario se declaró “no culpable” y se autodenominó “prisionero de guerra”, rechazando las acusaciones en su contra.
Defensa busca desestimar el caso
En esta nueva comparecencia, se prevé que la defensa de Maduro insista en la desestimación del caso, argumentando irregularidades procesales.
El abogado Barry Pollack sostiene que las sanciones impuestas por Estados Unidos han impedido acceder a fondos para costear su defensa, lo que según afirma vulnera su derecho constitucional a elegir representación legal.
La disputa sobre el financiamiento de los honorarios legales se ha convertido en uno de los puntos centrales del proceso.
Seguridad reforzada y alta tensión política
La audiencia se desarrolla bajo estrictas medidas de seguridad en los alrededores del tribunal, mientras el caso sigue generando repercusiones políticas y diplomáticas.
Tras la caída de Maduro, la entonces vicepresidenta Delcy Rodríguez asumió la presidencia interina, en medio de un giro en las relaciones con Washington y un proceso de acercamiento entre ambos países.
Detención en condiciones restrictivas
Maduro permanece recluido en el Centro Metropolitano de Detención de Brooklyn, una cárcel federal conocida por sus condiciones estrictas.
Según fuentes cercanas, se encuentra aislado, con acceso limitado a comunicaciones y sin contacto regular con medios de información, salvo breves llamadas telefónicas con su familia y abogados.
Caso con impacto internacional
El proceso judicial contra el exmandatario venezolano es considerado uno de los más complejos y sensibles en la relación entre Estados Unidos y América Latina en los últimos años.
El caso está a cargo del juez federal Alvin Hellerstein, y podría extenderse durante meses o incluso años debido a su complejidad legal y política.
La evolución del juicio será clave para definir no solo el futuro judicial de Maduro, sino también el impacto geopolítico en la región.






