El mandatario brasileño Luiz Inácio Lula da Silva y su rival Flávio Bolsonaro cerraron este sábado sus campañas con multitudinarias caravanas, un día antes de definir en las urnas unas ajustadas elecciones presidenciales.
Lula, que busca el domingo un cuarto mandato con casi 81 años, ondeaba una bandera de Brasil subido en el techo de una camioneta.
El izquierdista ha hecho de la soberanía el foco principal de su campaña, advirtiendo contra toda interferencia del presidente estadounidense, Donald Trump, quien ha dicho que sigue "muy de cerca" las elecciones.
La mayor ciudad del país también fue escenario del cierre de campaña del exdirigente sindical hace cuatro años, cuando venció en un áspero balotaje al expresidente de extrema derecha Jair Bolsonaro (2019-2022), padre de Flávio Bolsonaro.
De su lado, Flávio Bolsonaro, legislador de 45 años, que al mejor estilo de su padre recorrió el interior de São Paulo en un desfile de centenares de motos, busca sumarse al avance de gobiernos conservadores en América Latina.
En las encuestas, ninguno de los candidatos alcanza los apoyos suficientes para ser elegido en primera vuelta, por lo que se enfrentarían en un segundo turno el 25 de octubre.
De rojo
Miles con camisetas y gorras rojas, el color del Partido de los Trabajadores (PT), acompañaron a Lula en su última batalla electoral.
En una pared en la Avenida Paulista fueron pegados tres fotomontajes que muestran a Flávio Bolsonaro junto a Trump.
Encima aparecen varios mensajes escritos en rojo como "Make Brazil Quintal Again (Hagamos de Brasil nuestro patio trasero otra vez)".
Lula ha acusado al gobierno de Trump de querer hacerse con las riquezas de Brasil y el mes pasado en la ONU dijo que el país no es el "patio trasero" de nadie.
"Trump tiene que intervenir"
A diferencia de su padre, Flávio Bolsonaro no subió a la motocicleta.
En su lugar, lideró la "Caravana de la victoria" desde un camión, vestido con una camiseta amarilla de la selección de fútbol con la frase "Mi partido es Brasil".
Aunque Trump no lo ha apoyado directamente, el republicano es aliado de su padre, condenado a 27 años de prisión por golpismo.
"Trump tiene que intervenir. Porque su país, Estados Unidos, es un país que solo crece financieramente, ¿y nosotros aquí cómo nos vamos a quedar?", dijo, con una camiseta estampada con la foto de Flávio Bolsonaro.
"Crisis horrible"
Lula y el primogénito de su enemigo acérrimo se lanzaron ataques sin tregua durante la campaña, aunque sin debates cara a cara.
Flávio Bolsonaro busca capitalizar el descontento hacia el gobierno después de cuatro años en los que la derecha reprochó a Lula el aumento del costo de vida y la inseguridad.
También recordó en cada mitin la condena por corrupción por la que Lula fue encarcelado en 2018 antes de que su causa fuera anulada por motivos de forma.
La corrupción salpicó igualmente al candidato derechista en la campaña, al ser investigado por ese delito y por lavado de dinero en el financiamiento de un filme sobre su padre.
Una segunda vuelta, prácticamente segura según los sondeos, dará paso a tres semanas más de campaña en un país profundamente polarizado.
En 2022 la diferencia entre Lula y Jair Bolsonaro fue de apenas 1,8%.