Internacionales Internacionales -  3 de octubre de 2026 - 08:53

Brasil ante las urnas: desempleo en mínimos, intereses asfixiantes y una deuda al alza

Brasil dejó atrás una década marcada por la recesión y el bajo crecimiento, pero la expansión registrada durante los últimos años comenzó a perder impulso

Las elecciones del domingo 4 de octubre enfrentan al actual presidente, Luiz Inácio Lula da Silva, y al senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, quienes plantean visiones diferentes sobre el rumbo económico del país.

El crecimiento económico pierde fuerza

Brasil dejó atrás una década marcada por la recesión y el bajo crecimiento, pero la expansión registrada durante los últimos años comenzó a perder impulso.

El PIB creció un 3,2 % en 2023 y avanzó 3,4 % en 2024, impulsado en parte por políticas destinadas a estimular el consumo, entre ellas la ampliación de programas sociales, el aumento real del salario mínimo y medidas de crédito público.

Sin embargo, el ritmo comenzó a moderarse. La economía creció 2,3 % en 2025 y las previsiones citadas en el análisis apuntan a una expansión inferior al 2 % este año, con el sector agropecuario como uno de los principales soportes de la actividad.

El economista Renan Pieri, de la Fundación Getulio Vargas, considera que la economía brasileña creció por encima de su potencial durante los últimos cuatro años.

Las altas tasas de interés frenan la actividad

Uno de los principales obstáculos para la economía brasileña son los elevados tipos de interés.

Después de mantener la tasa básica en niveles mínimos durante la pandemia, el Banco Central de Brasil inició un proceso de endurecimiento monetario para contener las presiones inflacionarias.

La tasa llegó al 13,75 % al inicio del Gobierno de Lula, posteriormente descendió hasta el 10,5 % y volvió a subir hasta alcanzar el 15 %. Actualmente se encuentra nuevamente en el 13,75 %, según las cifras del texto analizado.

El elevado costo del dinero afecta especialmente al crédito y a la inversión. También aumenta la presión financiera sobre los hogares: las familias brasileñas destinan cerca de un tercio de sus ingresos al pago de deudas, de acuerdo con los datos citados.

Para Sidney Lima, analista de Ouro Preto Investimentos, la combinación entre endeudamiento y tasas elevadas representa una presión significativa para la economía.

La deuda pública y el déficit son otro desafío

El frente fiscal constituye uno de los principales retos para el próximo Gobierno.

La deuda pública pasó del 73,5 % del PIB en 2022 al 82,9 % en agosto de este año, según los datos incluidos en el análisis.

A esto se suma el deterioro del resultado fiscal. El déficit alcanzó el 9,48 % del PIB interanual en agosto, incluyendo el pago de intereses, frente al 4,68 % registrado al cierre de 2022.

Economistas citados por EFE consideran que el próximo Gobierno tendrá que abordar el crecimiento del gasto público y buscar mecanismos para mejorar las cuentas fiscales.

Lula ha defendido la responsabilidad fiscal, aunque rechaza que esta deba alcanzarse mediante recortes del gasto. Flávio Bolsonaro, por su parte, plantea una reducción del gasto público como parte de su propuesta económica.

El mercado laboral alcanza niveles históricos

En contraste con las dificultades fiscales, el empleo se mantiene como uno de los principales indicadores positivos de la economía brasileña.

La tasa de desempleo se ubica en 5,3 % de la población activa, muy por debajo del promedio cercano al 9 % registrado en 2022.

El número de personas ocupadas alcanzó un récord de 103,5 millones, mientras que los puestos de trabajo formales también se encuentran en niveles históricos.

La informalidad, sin embargo, continúa siendo elevada y alcanza aproximadamente al 37 % de los trabajadores.

El ingreso medio real también aumentó y se sitúa en torno a 3.777 reales, equivalentes a unos 730 dólares o 640 euros.

La inflación está dentro de la meta, pero los precios siguen preocupando

La inflación interanual se sitúa en 4,22 %, por debajo del techo de la meta establecida en 4,5 %.

Aunque el indicador se encuentra dentro del objetivo, el costo de vida continúa siendo una preocupación para los hogares brasileños, especialmente por el comportamiento de los alimentos.

Durante la campaña, Lula reconoció que una parte de la población continúa percibiendo elevados los precios de productos básicos.

Los alimentos aumentaron más del 50 % durante el Gobierno de Jair Bolsonaro. Con Lula, los precios también han continuado subiendo, aunque a un ritmo menor, de alrededor del 13 %, según los datos citados en el análisis.

El próximo Gobierno enfrentará un escenario económico mixto

El resultado electoral definirá quién tendrá que administrar una economía con señales contradictorias.

Por un lado, Brasil mantiene un mercado laboral sólido, un número récord de ocupados y una inflación que se encuentra dentro del techo de la meta. Por otro, el país enfrenta altas tasas de interés, mayor endeudamiento público, un déficit elevado y una economía que está perdiendo velocidad.

Estos factores estarán entre los principales desafíos económicos del próximo Gobierno brasileño, independientemente del modelo de política económica que termine aplicándose.

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