Las reservas estratégicas de petróleo de los países miembros de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) han disminuido de forma significativa desde marzo, cuando los gobiernos del G7 acordaron recurrir a estos suministros para hacer frente a las alteraciones provocadas por la guerra en Medio Oriente.
La decisión vuelve a poner el foco sobre la importancia de las reservas de emergencia y sobre la capacidad de los principales consumidores de petróleo para responder ante posibles interrupciones del suministro.
¿Por qué los países almacenan reservas de petróleo?
El petróleo continúa siendo fundamental para la economía mundial. El consumo global ronda los 100 millones de barriles diarios, utilizados principalmente en sectores como el transporte y la industria petroquímica.
Las reservas estratégicas funcionan como un mecanismo de protección frente a posibles interrupciones en el abastecimiento. Su objetivo es proporcionar un margen de seguridad a los países, especialmente a aquellos que dependen en gran medida de las importaciones de crudo.
La AIE señala que estos inventarios también pueden utilizarse para contribuir a estabilizar los mercados y reducir la presión sobre los precios internacionales del petróleo durante periodos de crisis.
La AIE exige reservas equivalentes a 90 días de importaciones
La Agencia Internacional de la Energía, creada en 1974 después de la primera gran crisis petrolera, tiene entre sus principales funciones garantizar la seguridad energética de sus países miembros.
Actualmente, la organización está integrada por 32 países, entre ellos Estados Unidos, Alemania, Francia, Japón, Canadá, Italia, México y Turquía.
Los integrantes deben mantener existencias de petróleo equivalentes a por lo menos 90 días de sus importaciones netas. Estas reservas pueden mantenerse directamente como inventarios de emergencia, formar parte de existencias comerciales bajo control estatal o estar almacenadas en otros países mediante acuerdos.
La mayor liberación de reservas en la historia de la AIE
El pasado 11 de marzo, la AIE aprobó la liberación de 400 millones de barriles de petróleo, una operación destinada a reducir los efectos de la guerra en Medio Oriente sobre los mercados energéticos.
Se trata de la sexta liberación colectiva coordinada por la organización y la más grande desde su creación.
De acuerdo con los datos disponibles al 2 de octubre, ya se habían colocado en el mercado 325 millones de barriles de los 400 millones previstos.
El G7 volvió a pedir el viernes que los compromisos adoptados en marzo sean implementados de manera inmediata y completa.
Las reservas también incluyen combustibles refinados
Los inventarios estratégicos no necesariamente están compuestos únicamente por petróleo crudo. Las normas de la AIE permiten que los países determinen qué tipo de productos almacenan de acuerdo con sus propias condiciones energéticas.
Las naciones que cuentan con una importante capacidad de refinación suelen almacenar mayores cantidades de crudo porque pueden transformarlo rápidamente en combustibles.
Sin embargo, la AIE también considera conveniente que una parte de las reservas esté disponible directamente en forma de productos refinados, aunque mantener estos inventarios supone mayores costos.
En el caso de los países que pertenecen tanto a la AIE como a la Unión Europea, existe además el requisito de mantener al menos un tercio de las reservas en determinados productos refinados.
G7 anuncia liberación de gasóleo
La utilización de las reservas no implica que todos los países deban liberar simultáneamente la misma cantidad o el mismo tipo de combustible.
Cuando la AIE acuerda una acción colectiva, cada miembro participa de acuerdo con el peso que representa su consumo de petróleo. Posteriormente, cada Gobierno determina el volumen, los productos y el ritmo de liberación.
En este contexto, el G7 anunció que realizará una importante liberación de gasóleo durante los primeros 20 días, mientras dejó abierta la posibilidad de recurrir nuevamente a las reservas si las condiciones del mercado lo requieren.
La operación evidencia la presión que las tensiones geopolíticas en Medio Oriente continúan ejerciendo sobre la seguridad energética y los mercados internacionales de combustibles.






