El director del Instituto Cervantes, Luis García Montero, acusó este martes al director de la Real Academia Española (RAE), Santiago Muñoz Machado, de intentar imponer “por su cuenta” a Panamá como la próxima sede del Congreso Internacional de la Lengua Española (CILE), previsto para 2028.
“No queremos ofender a Panamá, pero sí nos sentimos ofendidos”
El director del Cervantes explicó que evitarán pronunciamientos que puedan incomodar a Panamá “por el bien de las relaciones internacionales”, en un contexto de tensión global respecto al español y tomando en cuenta los intereses asociados al Canal.
Sin embargo, aseguró sentirse personalmente ofendido por la actitud del director de la RAE.
Vieja polémica: críticas al perfil profesional de Muñoz Machado
Durante la conferencia, García Montero retomó una controversia que surgió en octubre pasado, cuando cuestionó públicamente que el actual director de la RAE no sea filólogo.
El 9 de octubre, durante un desayuno informativo, ya había criticado que la RAE estuviera dirigida por un catedrático de Derecho Administrativo, experto en gestión de negocios para grandes empresas, y no por un especialista en lingüística.
Un Congreso marcado por tensiones internas
La disputa entre ambas instituciones volvió a tomar protagonismo tras el reciente Congreso de la Lengua de Arequipa (Perú), celebrado en octubre, que concluyó sin el tradicional anuncio de la próxima sede. La falta de consenso dejó abierto el debate sobre la designación para 2028.
Los CILE son organizados conjuntamente por el Instituto Cervantes, la RAE y la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE), en coordinación con el país anfitrión.
Cervantes reclama su rol histórico en la elección de sedes
García Montero recordó que la propuesta de sede corresponde al Instituto Cervantes, ya que la Secretaría General del Congreso Internacional de la Lengua está bajo su responsabilidad.
La controversia mantiene en suspenso la designación oficial del encuentro de 2028, mientras Panamá aparece en el centro de un debate institucional que trasciende lo lingüístico para convertirse en un roce diplomático y cultural.




