El economista Ernesto Bazán advierte que el giro político hacia la derecha que se observa en América Latina suele generar un primer entusiasmo en los mercados, pero no asegura una buena gestión de la económia largo plazo. La clave, insiste, no está en la ideología sino en cómo se gobierna.
Mercados optimistas, al inicio
Cuando gana un candidato identificado con la derecha, señala Bazán, suele darse una reacción inmediata positiva de los inversionistas. Los precios de los bonos soberanos suben y se fortalecen las expectativas en los mercados financieros. Sin embargo, ese “viento a favor” dura poco.
“La segunda etapa es la gestión”, subraya el economista. Y ahí, ni la derecha ni la izquierda tienen garantías automáticas de éxito. Pone como ejemplo el caso de Donald Trump, cuyo triunfo inicial impulsó los mercados, pero cuyas políticas arancelarias y conflictos internacionales terminaron afectando la inversión y el empleo en Estados Unidos.
Decepción, corrupción e impunidad en América Latina
Para Bazán, el avance de la derecha también responde a la decepción ciudadana frente a gobiernos de izquierda que no cumplieron expectativas, como en Colombia o Perú. No obstante, aclara que la decepción no es exclusiva de una corriente ideológica.
“El talón de Aquiles de todos los gobiernos ha sido la corrupción y la impunidad”, afirma. Escándalos, falta de sanciones y ausencia de consecuencias terminan erosionando la confianza ciudadana y alimentando votos de protesta y movilizaciones sociales, un fenómeno que Panamá tampoco ha escapado de vivir en los últimos años.
Panamá: crecer no es sinónimo de bienestar
Aunque Panamá mantiene una de las tasas de crecimiento más altas de la región, Bazán advierte que eso no se traduce automáticamente en mejores servicios, empleo o calidad de vida. El PIB puede crecer, pero el desempleo también.
A esto se suma un problema más serio: el endeudamiento. La deuda pública ronda el 65% del PIB, cuando hace algunos años estaba cerca del 30%. Solo en intereses, el país pagará cerca de 3,900 millones de dólares, más de lo que aporta el Canal de Panamá al Estado.
“Estamos creciendo, pero endeudándonos más rápido de lo que crecemos”, alerta Bazán, quien compara la situación con una persona que paga una tarjeta de crédito con otra, hasta que se le acaba la línea.
Mirar más allá del corto plazo
El economista concluye que a Panamá le ha faltado una visión de largo plazo y un verdadero acuerdo nacional. Sin disciplina fiscal, reducción del gasto y políticas que impulsen inversión y empleo, el crecimiento por sí solo no alcanzará.




